Una injusticia más
Soy una joven canaria indignada con la asignación de las viviendas de protección oficial en la isla de Tenerife.
Trabajo en un lugar donde casi a diario se realizan múltiples trámites de extranjería, y recientemente me he enterado de que a un inmigrante de tantos que visitan nuestra oficina le han dado casa nueva: una vivienda de protección oficial ubicada en El Sobradillo. Simplemente me quedé sin palabras.
¿Racista? No, por supuesto que no; preferiría calificarme de justa. Pero ¿cómo se le puede dar una casa a una persona que lleva pocos años aquí, que sólo ha trabajado el periodo justo para que le den el visto bueno a sus renovaciones de residencia y, por lo tanto, prácticamente su cotización ha sido casi nula, habiendo tanta gente canaria con necesidad de una y que llevan esperando sabe Dios cuántas décadas? ¡Ah, claro!, se me olvidaba... es que simplemente somos de aquí, somos blancos y no damos pena.
¡Señores!, tenemos que despertar y defender lo nuestro. Estoy cansada de ver cómo se les conceden miles de ayudas a los que vienen de fuera mientras que a los de aquí o se nos deniegan o nos aburren solicitándonos mil documentos para que nos olvidemos de pedirlas: bonos para que sus hijos vayan al colegio, pagas por incapacidades, ayudas por desempleo y un largo etcétera. Pero ¿en qué país vivimos? Ponen los pies en nuestro suelo y al día siguiente tienen más derechos adquiridos que nosotros, que llevamos aquí toda una vida.
Volviendo al tema de la vivienda, quisiera que la persona que valoró las circunstancias de este señor a la hora de concedérsela me dijera si, entre otras cosas, tuvo en cuenta las siguientes: número de hijos y/o familiares a cargo; ingresos...
¿Cree usted que él merece más la casa que un canario que gane, digamos, 400 euros al mes y que tenga uno o sólo dos hijos, o por qué no, ninguno? Yo creo que no.
Después de varios años trabajando en esta oficina he llegado a la triste conclusión de que si quieres que te den algo en esta isla debes primero: pintar tu piel de color negro; segundo, no trabajar, y tercero, tener muchos hijos. Créeme, si estás cansado de que se te cierren todas las puertas, esta es la solución.
Luna
Que alguien me lo explique
En los grandes supermercados, con carteles destacados, se nos anuncia y se nos ofrece el siguiente cartel: cartón de leche de la marca x de un litro al precio de 0,49 euros. Hay que tener en cuenta que esta leche, aparte del líquido, ocasiona unos gastos, como el envase, la manipulación, el transporte, los gastos del contenedor, impuestos del Cabildo, transporte de muelle a almacén, etc. En fin, una serie de gastos que podríamos evaluar en unos 0,20 céntimos, más beneficio del supermercado, 0,05, ocasiona un total de 0,25 céntimos, que, restados de los 0,49 que se ofrece al público, resultaría un precio para el fabricante de 0,24 céntimos. O sea, que el propietario de la vaca no sabemos si alcanza algún beneficio o le dirá a la vaca que dé más leche para obtener algún beneficio.
Lo que deseo es que el ministerio correspondiente me aclare cómo un cartón de leche de un litro se vende a 0,49 céntimos y una botellita de agua se vende en muchos lugares a 0,90, 1 y hasta 1,20 euros. O la botellita es leche o el cartón es agua, por lo que se necesita una aclaración urgente, porque esto sí que es crisis.
J.L.B.F.G.
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