Se empezó con todas las fuerzas políticas casi de acuerdo proponiendo un señor Puerto que, convertido en plataforma logística, abasteciera los tres continentes. Ambicioso, enorme, futurista y con la proyección de copar la Vía Láctea de los transbordos y almacenajes de operatividad, cada vez más necesarios en el Atlántico Medio. Es lo que tiene que tener Canarias, ambición y osadía, aunque por supuesto también manteniendo la cabeza del entorno natural que nos hace afortunados, sin joder la pavana. Comer oyendo la radio; beber viendo la tele; cantar bailando o leer circulando de pasajero, dos cosas a la vez que tampoco vamos a inventar la pólvora. Vanguardia económica y virginidad ecológica, ni vamos a ser la NASA ni la Santa Madre de Jesús.
Dado lo conflictivo del asunto, bronca va bronca viene, se ve que se pensó que rectificar es de sabios, que con menos tamaño de rada, no de miembro, nos podíamos conformar de momento para ir metiéndola poco a poco (según yo, con Refinería "go out" incluida en el paquete). Cuando ya el pescado estaba medio vendido y Europa asistía perpleja a la controversia (de los territorios ricos que no quieren pan porque engorda) entre posibilistas y conservacionistas, entonces aparecieron aquellos tremendos sebadales de todos conocidos e imaginados como praderas de arena rubia batidas por las corrientes y llenas de pelusas o algas marinas de tiras.
Como tantas y tantas cosas, la iniciativa ya consumada, medio polvo, en su parte de tierra firme se queda en el limbo de los querubines, en la nebulosa del enfrentamiento, guardándose Europa su dinerito y empezando por estos lares a pensar en un muellito. Para poner salsa picante cuento dos sucesos, fresquitos, ocurridos en Granadilla:
Un hombre, qué cabreo más grande, de 35 años irrumpió con su vehículo en el interior del taller en el que trabajaba y provocó daños en diferentes coches que estaban en el interior de la nave de la empresa. Además, faltó muy poco para que atropellara al propietario y a un cliente, ya que, al parecer, el primero de ellos le debía 180 euros en horas extras calculadas según convenio.
Miembros de la Policía Nacional de la Comisaría del Sur de Tenerife desarrollaron una operación antidroga en la que se desmanteló una organización ilícita dedicada a la distribución de sustancias estupefacientes. Entre los detenidos hay, al menos, dos jugadores de fútbol de la plantilla, a tenor de los comentarios que circularon entre aficionados y simpatizantes de un club de San Isidro. La intervención de los agentes se desarrolló activamente en el populoso núcleo del pujante municipio. Fueron detenidos un total de cinco miembros de la banda de presuntos narcotraficantes. Sin embargo, la investigación continúa abierta, por lo que no se descarta que en las próximas horas se produzcan nuevas detenciones. Al parecer, los componentes del grupo organizado de traficantes operaban a "mediana escala" y estaban dedicados a la comercialización de cocaína y hachís en el mercado ilícito del sur de Tenerife.
Contados ya, nada de nada tiene que ver una cosa con la otra. Un asunto es un debate social, económico o ecológico, y la otra son sucesos o delitos que ocurren a todas horas y en todas las partes del mundo. Pero la diferencia es importante.
Tenemos, como conjunto archipielágico, una población de 2,2 millones de personas entre las que hay distintas personalidades, formas de ver las cosas y factores. Controversia en ebullición, siempre en el caldero, es lógico. Ni mejores ni peores que los demás, lo que quiero señalar es la necesidad de configurar integralmente una estructura vertebral básica de lo que queremos o no queremos y no ir dejando tantos melones abiertos a medio comer. Es un despilfarro enorme hacer medio puente y más asco que no verlo, es ver a medio gusano en la manzana que te comes. ¡Fohh!
La margarita se desoja antes, sí o no, y después se apechuga con el feo. No podemos comportarnos como una adolescente que después de tanto tiempo esperando, él, su amor platónico de toda la vida, ha accedido a tener una cita con ella. Ahí está el galán, Brad Pitt, esperándola para la cena más romántica jamás contada. Pero... ahora va, y le manda un tremendo cachetón.
¿Acabaremos con un muellito, "maifren"?
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