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JUAN MIGUEL AROUNI, Tfe.
Empezamos a reconocer nuevas tendencias en el turismo mundial, al margen de las generadas para hacer frente a las graves consecuencias de la crisis económica actual. Los turistas que nos visitan están cambiando sus prioridades y preferencias; sin renunciar a nuestro sol y playa, descanso y ocio nocturno, cada vez más desean vivir otro tipo de experiencias. Una de ellas es, sin duda, la gastronomía, y que debemos ir convirtiendo en una de nuestras ofertas más destacadas.
Así lo confirman actuales estudios realizados entre los turistas en España y por España. La gastronomía aparece como el segundo parámetro escogido para elegir su destino vacacional. Turespaña publica en el año 2008 datos que señalan que alrededor de un 10% de nuestros visitantes, unos cinco millones, lo hacen por este motivo. Es una realidad que la gastronomía es uno de los pilares básicos, no sólo del turismo de este país, sino del prestigio de España en el mundo; no es extensible al caso de Canarias, ya que la gastronomía no está entre los diez primeros puestos del ranking.
No nos ayuda que el perfil medio de nuestros visitantes sea poco exigente con comida y vino. Aquí no se aprecia ese interés demostrado en otras comunidades desde una perspectiva gastronómica. Viaje sin buena cocina y sin buen vino es un mal viaje.
Pero, haciendo autocrítica, debemos reconocer que la gastronomía canaria no ha tenido la importancia adecuada, clave en Galicia, el País Vasco o Asturias. Debe ser nuestra principal prioridad mejorar la oferta gastronómica de nivel medio; ésta es la que principalmente consumen nuestros visitantes.
La cocina que se ofrece en los establecimientos hoteleros, extrahoteleros y de restauración en general de las zonas turísticas de las islas está excesivamente sumido en la rutina, con una oferta demasiado parecida, basada en bufés internacionales, y que se podría ampliar y mejorar con un apartado de cocina regional y temática.
Asimismo, se debería destacar en las cartas de los establecimientos hosteleros ese apartado de cocina regional de forma clara; arropándolo y dotándolo de prestigio, calidad, autenticidad e, incluso, enfatizando su composición y eventuales beneficios nutricionales.
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