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LUIS ANTONIO DE VILLENA ESCRITOR

"El mundillo literario está lleno de trepas, mafias y grandes ignorantes"

22/nov/09 07:41
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JORGE DÁVILA, S/C de Tfe.

Ni siquiera una tenue afección de garganta impide que sus opiniones generen un "tsunami" en las entrañas de mi leal grabadora. El sueño de un periodista. Medirse en una distancia corta, cara a cara, con un personaje que siempre te regala un sabroso titular. Luis Antonio de Villena (1951) es "perro viejo". Un escritor único que no suele eludir esas preguntas que nacen desde la aprensión. Sí. Las que acarician los oídos del entrevistado después de que el entrevistador dé unos cuantos giros gramaticales y tenga que tragar algo de saliva. No es miedo, es cautela para no romper una conversación sobre la línea de salida.

¿Quedan muchos lectores que se puedan escandalizar al leer una idea literaria en la que se nombran los genitales?

Ése es un tema que hay que analizar con mayor profundidad, pero en teoría no debería pasar nada por nombrar a los genitales, una polla o incluso un coño. Todo depende del contexto en el que se diga. Por qué se cuenta, qué se quiere contar y cómo se cuenta. En definitiva, que no haya un nombrar gratuito, sino que tenga un sentido. En cualquier caso, me temo que aún quedan personas que se puedan escandalizar porque existen valores de nuestra vida que ahora se ven peor que hace veinte años.

¿Tan profundo es ese retroceso moral del que usted habla?

Hay bastantes cosas que hace dos décadas eran normalísimas porque existía un sentido del avance que hoy ha desaparecido. Ahora, hay un cierto retroceso en el terreno de la moral y las costumbres porque la gente es más pacata y más puritana. Pero esto no tiene nada que ver con el triunfo de la Iglesia católica. Nada que ver. La Iglesia católica está muy de capa caída y con toda la razón. La Iglesia católica, hoy, es lo más antiguo de lo antiguo; un estamento absurdo que ha creado la jerarquía católica, no los cristianos de base.

¿Sigue siendo muy crítico con la religión católica?

La Iglesia católica es algo troglodita. Es lo peor. Me dicen que me van a excomulgar. ¡Y a mí que más me da lo que puedan decir de mí! Si la Iglesia quiere me puede excomulgar, pero no sólo una vez. Una, dos, tres, cuatro, cinco y las veces que ellos quieran. Es como si me prohiben ir al fútbol. ¿Y qué? Yo nunca he ido al fútbol. Excomulgar significa dejarte fuera de la Iglesia católica, pero como ya estoy fuera o alejado de esa cosa me pueden excomulgar las veces que ellos consideren necesarias.

¿Le faltan muchos asuntos que analizar en su ya largo repertorio de literatura erótica?

Quiero esperar que así sea, pero no todo lo que he tratado ha sido erótico. Aunque pueda parecer lo contrario, en mis libros nunca he tocado asuntos excepcionales. Al revés, en mis textos hay temas normales que la sociedad no aceptaba. Yo, por ejemplo, he hablado de homosexualidad en un tiempo en el que la sociedad no lo aceptaba. Terenci Moix y yo repetíamos muchas veces que nosotros jamás habíamos salido del armario porque nunca estuvimos dentro de él. Pero en mi obra hay algo más que ese erotismo que todo el mundo busca en mis libros.

Cierto, también ha tratado en muchísimas ocasiones el mundo clásico y el paganismo.

Los valores del mundo clásico han dominado una parte importante de mi producción, pero, a su vez, he resaltado que lo que en su tiempo se conoció como paganismo es una actitud novedosa porque durante siglos vivimos una uniformidad en el terreno de lo moral, a pesar de que vivíamos una pluralidad política. En estos momentos necesitamos una pluralidad moral porque no existe un mundo moderno en el que no haya una pluralidad moral y eso es lo que le duele a una Iglesia católica que no cree en la pluralidad moral. Al contrario, la Iglesia católica cree que está en poder de la verdad absoluta porque se la ha dado Dios. Lo mismo pasa con los judíos y los musulmanes. Esas son viejas historietas que se repiten una y otra vez y que a la sociedad le tiene sin cuidado, entre otras cosas, porque el laicismo tiene una visión más plural de la moralidad.

¿Este problema sólo es moral?

Básicamente lo es, pero por fortuna hay una pluralidad moral que permite que haya personas que defienden el aborto y otras que no, gente que apoya la eutanasia, como yo, y gente que no la acepta. Sé que hay curas más o menos progresistas que cumplen su misión en lugares en los que únicamente vive la marginación. Curas que trabajan con dedicación en África, América o en Asia, pero la jerarquía católica se ha olvidado de que su religión era la religión de los pobres.

¿Se ha "divorciado" alguna vez de la literatura?

No. La literatura ha sido mi tabla de salvación; es un amor constante del que nunca me he divorciado (ríe). Otra cosa es el mundillo literario. Ahí, sí que hay aspectos que me provocan rechazo.

¿Cómo es ese mundillo literario?

El mundillo literario es un gremio y como todos los gremios tiene sus pros y sus contras y, a veces, más contras. El mundillo literario no es bueno porque está lleno de trepas y de mafias; repleto de personajes que mandan y que no saben nada de literatura. Grandes ignorantes que dirigen editoriales. Ignorantes e ignorantas. Son seres terroríficos que, a veces, debes aceptar su compañía porque, simplemente, éste es el mundo en el que yo vivo. Nunca sentí amor por ese mundillo literario porque sé que es malo y provoca desequilibrios, pero el cariño que le tengo a la literatura permanece intacto. Tampoco sería justo por mi parte ocultar que en ese gremio que tanto odio hay gente legal y buenos profesionales que luchan por alejarse de la basura.

¿Se considera un escritor escandaloso?

Muchos me ven o analizan todo lo que hago desde esa perspectiva tan agria, pero no lo soy. Ahora se ha puesto de moda aparentar normalidad frente a lo escandaloso. No pasa nada. Aunque uno sienta que hay algo en su interior que le está quemando vivo, uno siempre trata de aparentar cierta tranquilidad. No me considero un novelista erótico, pero sé que mis libros rozan el perfil de lo escandaloso. Soy un escritor transgresor, pero no erótico.

¿Y duro con la clase política?

Los políticos españoles, todos, los de izquierda y los de derecha, éstos algo más, son muy pobres. Tienen pocos recursos dialécticos y su cultura es muy deficitaria porque llevan el guerracivilismo metido en la sangre y se atacan con saña.

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