Lo más preocupante para un enfermo de ELA es el tiempo que tardan en diagnosticarle la enfermedad. Maxine asegura que empezó con problemas de debilidad en las piernas hace 19 meses. "No me aguantaban bien las rodillas", dice. El médico le dijo "que era el menisco" y le mandó a rehabilitación. Afortunadamente, un médico rehabilitador tuvo una intuición y le mandó con un informe a otro especialista. "Me llegaron a decir que lo que tenía era por causa de un bicho que me había picado en Inglaterra". Después de 13 días ingresada en el Hospital de La Candelaria llegó el diagnóstico a finales de agosto: Maxine tiene ELA y siente cómo se le cae el mundo encima.
En toda España sólo existen cinco unidades de ELA en Madrid, donde se ofrece atención multidisciplinar a estos pacientes. "Se concentran las citas para no marear a los enfermos de ELA", explica María Jesús Rodríguez. Si Maxine o cualquier otra persona afectada quiere acceder a este servicio tiene que realizar "una petición de canalización" a la Sanidad canaria, lo que supone más papeles.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD