LO QUE TIENEN los ratos sin fiebre en medio de una gripe "A", "B", "C" o del abecedario completo, es que te tragas toda la producción de radio, prensa y televisión. Me ocurrió la semana pasada. Debo reconocer que apenas escuché los primeros titulares sobre la campaña extremeña para que aprendamos a masturbarnos, despejé todas las dudas sobre el asunto que ocuparía el espacio de este domingo. En ocasiones así me arde el pecho ante la estulticia humana. Llámese estupidez.
Me perdonarán ustedes que todavía no sepa qué me parece más penoso, si la campaña en sí o los críticos de la campaña, de los que no sé si me producen risa o lágrimas. Si es que nos la cogemos con papel de fumar. Las primeras críticas ponen el acento en que gastarse el dinero de la campaña en época de crisis y con el paro que hay en Extremadura no parece muy coherente. Como si enseñar a masturbarse fuese una necesidad que tuvieran que atender los encargados de velar por el bienestar público.
Que yo sepa, en ningún momento de la historia hizo falta enseñar eso. Sí recuerdo perfectamente las amenazas con los efectos secundarios que -según los religiosos del colegio- conllevaban los "solitarios". Iba a escribir "gayola", pero, al mirar el diccionario, resulta que sólo aparecen dos significados: "Cárcel de presos" y "especie de choza sobre palos o árboles, para los guardas de viñas"? qué cosas tan raras.
Nos decían que esas cosas, esos actos?(pajas, gayolas, solitarios, etc., etc., etc.) producían ceguera, parálisis de las manos y nos quitaban la fuerza. Sólo de esta última me pareció reconocer algún síntoma. Claro que, ahora que lo pienso?, a los catorce o quince años se me detectó una miopía. A ver si resulta que tenían razón. Bueno, al grano. Lo que les decía, que hay cosas que enseña la vida, -y si no, los amigos- sin necesidad de campañas publicitarias. Pasando por encima de que gastarse en ello un céntimo, con crisis o sin ella, es tirar el dinero, la masturbación es la última de las preocupaciones que debe tener una institución oficial.
Sólo cuando la sociedad haya alcanzado el pleno empleo, cuando todas las escuelas estén satisfactoriamente atendidas en sus necesidades, cuando todas las carreteras estén perfectamente asfaltadas, cuando todas las enfermedades estén totalmente cubiertas por la Seguridad Social, cuando las operaciones quirúrgicas se lleven a cabo sin meses de espera, cuando todos los pensionistas tengan las pensiones dignas, cuando los investigadores tengan presupuestos suficientes, cuando el Estado no deba un duro, cuando no haya una sola familia sin ingresos?, sólo entonces podrá la Administración, sea la que sea, dedicar sus dineros a "mariconadas" semejantes.
Percibir la sexualidad -y la vida en general- única y exclusivamente en el plano hedonista es mear fuera del tiesto y prescindir de sus funciones más elevadas. Los políticos responsables de la originalidad se defienden diciendo que hay que modernizar la sociedad, como si difundir entre los adolescentes ese tipo de educación fuera moderno? cuando es tan antiguo como el Paleolítico.
Dicen las encuestas que los políticos se han convertido en uno de nuestros problemas. Yo suelo no creerme las encuestas que no me dan la razón, así que esta sí me la creo. Se han creado un mundo feliz a su medida; habiéndolos escogido nosotros para servirnos, para facilitarnos la vida, para solucionar nuestros problemas y? se han convertido en un problema. Nos turban, nos perturban y, ahora, hasta nos masturban.
Feliz domingo. Hasta dentro de dos semanas.
adebernar@yahoo.es
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