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M. GÓMEZ, S/C de Tenerife
El filósofo José Antonio Marina y la novelista Alicia Giménez Bartlett expusieron ayer, en la segunda jornada del ciclo "El mundo que queremos", organizado por CajaCanarias, visiones diferentes sobre el porvenir de la educación y la labor educativa de las familias. Pese a coincidir en el diagnóstico, Marina se mostró moderadamente optimista y calificó la actual escuela como "la mejor que hemos tenido nunca", aunque reconoció que "no es lo suficientemente buena para la complejidad de la sociedad", mientras que Giménez Bartlett expresó sus dudas de que la educación pueda ir a contracorriente de una sociedad "competitiva y salvaje".
Buena parte de la charla giró sobre el concepto de autoridad -del profesorado, pero también de los padres-, un valor que José Antonio Marina cree necesario recuperar después de la "quiebra" sufrida a partir de la Segunda Guerra Mundial. "Lo que toca ahora es decir que hemos agotado lo que la permisividad tenía que dar de sí y volver a una autoridad sensatamente establecida", aseveró.
En el caso de las familias, el filósofo considera que "no saben cómo ejercer la autoridad". Conocedor de esta "absoluta desorientación" por parte de los progenitores, Marina ha puesto en marcha una universidad para padres.
"Los padres siguen repitiendo estereotipos. Hay un movimiento que dice que lo que importa es el cariño y que no hay que poner límites a los niños, pero el niño necesita límites desde muy pronto para estructurar su personalidad, para saber que el mundo está ordenado", argumentó.
Esta universidad para padres tratará de enseñar a las familias a seguir "paso a paso" la educación de sus hijos a través de las tres herramientas educativas que, según el autor de "El laberinto sentimental", tienen los padres: "Ternura, exigencia y comunicación".
En relación con este asunto, José Antonio Marina y Alicia Giménez Bartlett se refirieron al debate que ha surgido alrededor de la propuesta de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, de establecer por ley la autoridad pública del docente. "Me parece bien siempre que no se piense que así se arregla el problema", dijo Marina, que recordó que esta medida sólo es aplicable en los casos de agresiones al profesorado, "que son muy pocos", apostilló. Por su parte, Giménez Bartlett opinó que "el respeto se genera, no se impone", y que lo importante es "ver cuál es la manera de generarlo", especialmente en un momento como el presente, en el que "todo varía".
Ir contranatura
Para la escritora, "sólo hay una escuela posible con los hijos, y es el ejemplo: lo que te ven hacer, lo que te ven pensar". Cualquier metodología, advirtió, "choca contra eso". En este sentido, contradijo a su compañero -que previamente había discutido el ataque a la autoridad de la escuela del movimiento de mayo del 68- y afirmó que entonces "tenían una idea de cómo querían que fuera la sociedad, que fracasó, mientras que ahora tenemos una idea de cómo es: competitiva, salvaje, que no valora la cultura. Ir contranatura en educación es muy difícil", concluyó.
La propuesta lanzada por el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, para extender la educación obligatoria hasta los 18 años fue duramente criticada por Marina. "No sabe lo que dice. En teoría es muy bonito, pero a partir de los 15 años mantener en la escuela a un chico que no quiere es muy complicado y perturbador", señaló.
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