NO SON BUENOS momentos los que están atravesando Socas Canarias y Tenerife Rural. La última jornada ha dejado un mal sabor de boca y la palabra preocupación, lejos de convertirla en dramática, sí se empieza a escuchar en ambas plantillas.
No escondemos, a pesar de que alguno nos lo pretenda censurar por la cercanía personal con ambos entrenadores, que el momento de juego y de resultados no se corresponde con los objetivos marcados y que urge revisar situaciones y, tal vez, cambiar estrategias para sacar un mejor rendimiento a la plantilla, en el caso del Tenerife Rural y de frenar esa dinámica de derrotas en el caso del Socas Canarias.
Los de Alejandro Martínez han salidos derrotados en cuatro de los últimos cinco partidos. Su posición actual en la tabla no exige mucho más por potencial de plantilla, pero está en límite de lo que se espera. Lesiones y enfermedades, parecen haber minimizado el potencial competitivo en los partidos. Siguen con calidad para acercarse, o sobrepasar, los ochenta puntos aún sin estar muy acertados desde el perímetro. Pero la continuidad defensiva que les permitía rebotear y recuperar posesiones, ya no tiene la frescura de las primeras jornadas y eso les ha restado velocidad y confianza. Este grupo siempre se ha caracterizado por un buen vestuario. Este intangible más la calidad individual les sacarán de este dinámica. El domingo, oportunidad para empezar.
En el Tenerife Rural la preocupación es mayor. Aún a pesar de llevar dos victorias en los últimos tres partidos, la del miércoles hace mucho daño. Mal partido del equipo con escasa calidad, de nuevo, en el aspecto ofensivo y con la sensación de haber dado un paso atrás después de dos respiros.
Ahora al equipo se le debe exigir algo más. Creo que tiene jugadores con características para hacer un baloncesto algo más dinámico. Los pequeños consumen mucho tiempo con el balón. La velocidad en transiciones de defensa hacia el ataque debe incrementarse. Este equipo puede arriesgar un poco más. Defiende bien y eso le puede valer para mitigar errores de precipitación ofensiva, pero en ocasiones se apela a la creatividad individual sin liberar situaciones claras para el colectivo.
Certificar una clasificación, cuando apenas se ha jugado un cuarto de la liga regular, resulta muy precipitado. Estamos seguros, por deseo y por convicción, que la racha que atraviesan ambos equipos no se va a prolongar mucho en el tiempo.
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