G. JIMÉNEZ, S/C de Tenerife
El humor regresa esta noche, a las 20:30 horas, al Paraninfo de Universidad de La Laguna, tras casi diez años cerrado, con el espectáculo "De ligues y de crisis", la nueva propuesta de Josema Yuste (ex miembro de Martes y 13) y Félix Álvarez "Felisuco". El evento, que fue presentado ayer en rueda de prensa, es gratuito, previa retirada de las invitaciones una hora y media antes del comienzo de la función. A través de un monólogo, "Felisuco" buscará las sonrisas del público con las mentiras que dicen los hombres y las mujeres, mientras que Yuste, según indicó, contará "una historia sobre la sociedad de consumo, un tema sobre el que siempre quise escribir algo, pues es un fenómeno que ahora mismo está en pleno auge y que se ha vuelto exagerado, exacerbado y desmedido".
-¿España ha perdido el sentido del humor con la crisis económica?
-Es verdad que ha desaparecido un poco, es algo normal, pero necesitamos recuperarlo. Muchas veces se dice que hay que reírse de uno mismo, pero si lo estás pasando tan mal, ¿cómo lo haces? Hay muchas personas que están viviendo auténticos dramas y no pueden sonreír, y es muy difícil conseguir que lo hagan.
-¿Cómo consigue hacer reír a estas personas?
-Sólo hay una manera: dejándote la piel en el escenario para sacarles de su cruda realidad, por lo menos durante una hora. El que viene al teatro paga una entrada sólo para evadirse durante una hora y media y divertirse, y si lo logras es un alivio para ellos y un regalo para ti; nosotros tenemos la suerte de conseguirlo.
-A la hora de hacer humor, ¿es complicado no caer en lo simple o lo ofensivo?
-Tienes que estar siempre midiendo las palabras. Creo que mis bromas nunca se han caracterizado por ser ofensivas ni hirientes, y mucho menos insultantes. Es fácil caer en lo chabacano y en lo grosero, que no digo que esté mal, todo lo contrario, pero no me gusta hacer ese tipo de gracia. Me gustan más las sutilezas, aunque, en veinticinco minutos, no puede ser todo igual y hay que hacer otras cosas. Yo navego más por lo absurdo y lo surrealista, porque soy una persona discreta y normal. Mi humor es así. Por otro lado, es cierto que no es fácil evitar los chistes simples, pero a veces el humor sencillo es por ende inteligente.
-Acostumbrado a trabajar en equipo. ¿Le resulta más complicado enfrentarse al público en solitario?
-Sin duda lo es. El espectáculo humorístico resulta más difícil y estresante. Es una tarea mucho más compleja. Acompañado, la propia palabra lo dice, estás con un soporte, y cuando estás solo no tienes esa red.
-El público está acostumbrado a su faceta cómica. Pero, ¿cómo es en realidad Josema Yuste?
-Soy una persona normal. No me considero un tipo serio ni trascendental. Creo que lo corriente es muy bonito, y yo soy muy natural, me río con lo que me hace gracia. Pero, desde luego, lo que no soy es artista fuera del escenario. Reservo toda mi energía y mi talento, si es que lo tengo, para el trabajo; fuera no me jacto de humorista en ningún momento del día. A la gente le cuesta entenderlo porque luego me ven vestido de señora y haciendo diferentes papeles, pero es así. También me ocurre que cuando voy por la calle la gente me pide cosas, intento ser gracioso, pero me cuesta. Tengo claro que son personas que te aprecian, a las que he hecho feliz durante un rato de su vida, y no puedes defraudarlas, por eso intento ser amable y cordial, pero ahí me quedo.
-¿Considera que es más fácil el público canario que el peninsular?
-En la Península no es igual que aquí, aunque es cierto que allá hay sitios parecidos a las Islas. Especialmente en Tenerife y Gran Canaria el público va con ganas de reírse. Esto dice mucho de la gente, y no significa que los canarios sean de risa fácil. Hay que trabajarse mucho la función y hacerlo bien. La gente del Archipiélago está predispuesta a reírse, y eso es muy inteligente. Lo que no es práctico es acudir al teatro con una actitud apática; si pagas una entrada para ir así, eres tonto, porque no la vas a amortizar nunca.
-Para el humorista, ¿dónde es más es complicado actuar, en la televisión o en el teatro?
-No hay color entre uno y otro. Yo me quedo al cien por cien con el teatro, porque me produce mayor placer que la televisión. Ante las cámaras, honestamente, apenas disfruto, porque o te están cortando o hay un problema con la luz o saber cuál es mi pantalla... Es una locura. Lo que pasa es que de vez en cuando es necesario aparecer en la televisión para tu proyección como actor, porque te ayuda a darte a conocer. De otra manera la gente no iría a verte.
-Desde el punto de vista de su carrera en solitario. ¿Le ha resultado difícil superar el estigma de Martes y 13?
-No me ha costado mucho porque soy muy trabajador. Pero en ningún caso me quiero quitar el estigma, que no lo es, de Martes y 13, porque es mi tarjeta de visita. Estoy muy orgulloso, y lo dejo siempre muy claro, de haber pertenecido a este dúo-trío de humor, porque creo que hemos escrito una modesta página de la historia del humor en España. Me siento muy honrado, y no me quiero quitar esa marca.
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