1.- Una de dos, o los tripulantes del helicóptero de la Marina que dispararon a los piratas del "Alakrana" tienen poca puntería, o les ordenaron que no tiraran a dar. Ahora dice el Gobierno que perseguirá a los filibusteros, pero primero les han endilgado casi tres millones de dólares. La Fiscalía española, rizando el rizo, ha ordenado que se investigue a los piratas -¡ay, mi madre!- y a los abogados de Londres que mediaron en el secuestro. Todo esto después de haber pagado un vergonzoso rescate, que deja a España a los pies de los caballos, a sus Fuerzas Armadas muy mal y a los servicios secretos españoles, peor. Moratinos ha dicho anteayer, que yo lo oí, que el CNI sabía que los piratas no habían llevado rehenes a tierra, pero que no lo podían decir para proteger su vida. Je, je. Jamás había asistido a mayor embrollo, tiras y aflojas, mentiras a medias, verdades que eran mentiras y mentiras que eran verdades. Un desastre. ¿Y Zapatero ? Sigue missing y ha descargado la responsabilidad máxima en la vicepresidenta, que parece un espárrago de la marca Cojonudo. En serio, hay una marca de espárragos que se llama Cojonudo, muy buenos, y ella está muy flacucha.
2.- Ahora, viendo un resquicio, ataca el PP. Ataca por lo del "Alakrana" y ataca por el espionaje del SITEL, o algo así, que es un sistema de escuchas telefónicas al margen del control de los jueces, disciplina en la que dicen que Rubalcaba es maestro. A Rubalcaba se le ha puesto expresión de Rasputín. A mí me cae bien porque es del Real Madrid. Pero lo de las escuchas es una pasada. Yo, qué quieren que les diga, lo sospechaba porque una vez oí mi propia voz, la conversación que había mantenido en los últimos minutos con un amigo, reproducida fielmente antes de colgar el auricular. Al pasma se le trabucó la mano mala y le dio al botón equivocado, así que me escuché a mi mismo. Una hermosura porque no era nada, hablábamos de tías.
3.- Pero la fiesta sigue. Desde que entran en liza los fiscales todo se vuelve muy divertido. Empiezan el desfile por los juzgados, las filtraciones, los juicios paralelos. Todo muy democrático y al uso, lo que demuestra lo pintoresco de nuestro sistema judicial. Resulta que llevamos 45 días hablando de un rescate, de bufetes británicos, de piratas del Índico. De todo eso. Y al señor Conde Pumpido se le ocurre mandar a investigar cuando todo está consumado. Los fiscales no saben de labor preventiva, de secretos a voces, de movimientos sospechosos de su Gobierno; no saben nada de nada. Sólo se investiga a posteriori, quizá para concentrar la atención de los medios en la propia investigación y que los periodistas dejemos en paz al Gobierno. Quizá. Qué pobre papel el de la Fiscalía, qué desastre de Justicia y qué pena de país.
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