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G. MAESTRE, S/C de Tenerife
Tremendamente crítico con los nacionalismos, así se mostró ayer el filósofo y dirigente de la formación política Unión Progreso y Democracia (UPyD) durante un desayuno con los medios, en el que insistió en que "no todos los nacionalismos son iguales, porque algunos adoptan una actitud más agresiva contra el estado de derecho y otros lo que hacen es mantener una perspectiva caciquista. Creo que lo que ahora llamamos nacionalismo, antes era caciquismo".
Savater recordó que los caciques "eran unos señores que mandaban en su territorio y establecían un pacto con el gobierno de Madrid para que les dejaran manos libres en su zona y cuando llegaba el momento de votar, votaban lo que se les decía, por eso opino que los nacionalismos son una versión moderna del caciquismo con una especie de respetabilidad añadida, pero cuyo funcionamiento sigue siendo prácticamente igual".
No obstante, reconoció que se trata de opciones políticas con un gran respaldo electoral y se cuestionó si no cabe preguntarse qué es lo que la ciudadanía espera de esos partidos.
"Se ha creado la idea de que incluso quien no es nacionalista tiene que poner cara de serlo para poderle sacar algo al gobierno. Hay lugares en los que el nacionalista tiene más arraigo histórico, pero ahora hay en todas partes, porque se considera que puede rentabilizarse esa disidencia; por eso para muchos nacionalistas lo rentable no es la independencia sino gestionar indefinidamente el independentismo como fuente de ingresos y privilegios", reflexionó.
En este sentido, hizo hincapié en que UPyD desde su nacimiento lo que busca es "convertirse en un apoyo de la estabilidad del Estado a los partidos mayoritarios, para que estos no tengan que recurrir a los nacionalistas para gobernar".
Otro aspecto que preocupa a Savater y a su partido político es la necesidad de establecer una reforma electoral.
"Creo que el sistema actual es injusto porque el voto no vale lo mismo según a quién se da, y eso no es fácil de explicárselo a la gente. No soy técnico y hay que hacer matemática electoral, pero considero que sí se puede hacer algo más aproximado al equilibrio conservando incluso los perfiles descentralizadores que contempla la ley D'Hont, pero no con este desequilibrio tan macabro".
"El problema es que para cambiar la ley electoral se necesita el apoyo de los partidos que se están beneficiando de ella", añadió.
Así, explicó que las ideas de UPyD se basan en considerar a España como un conjunto conformado por regiones distintas con características diferentes, pero con más cuestiones en común que las que las diferencian.
Igualdad y homogeneidad
"Un ciudadano vasco, un catalán, un gallego y un canario tienen muchas cosas que los diferencian, pero son mucho menos relevantes y trascendentales desde el punto de vista político que lo que tenemos en común, y por eso mantenemos el mismo discurso en todas partes, a diferencia de los demás partidos, que según al lugar al que van hasta se cambian de nombre como tratando de disfrazarse de lo que no son. Nosotros creemos en la igualdad de derechos de los ciudadanos, y eso no conlleva la homogeneidad".
Especialmente crítico con el nacionalismo se mostró al asegurar que "no sé lo que pasará en Canarias, pero en el País Vasco hay determinadas empresas como Euskal Telebista en las que el partido nacionalista era el jefe de colocación, por eso yo ahora tengo curiosidad por que pasen cuatro años y ver quién es verdaderamente nacionalista, porque lo único que sabemos en este momento es el número de personas que han tenido que poner cara de nacionalistas para poder ocupar algún puesto o recibir ayudas o subvenciones".
Y es que, a su juicio, "los representantes políticos tienen que representar a los ciudadanos y no a los territorios, y eso es lo que hace falta subrayar, porque a veces se dice que Cataluña paga no sé cuántos impuestos... ¡No, señor!, los pagan los ciudadanos, los pagamos todos".
Preguntado acerca de la situación en la que se encuentra la activista saharaui Aminatu Haidar, Savater fue tajante y aseguró no entender cómo Zapatero "habla de tirar muros, pero no dice nada de empezar por los que tenemos nosotros, como el del Sahara, en cuya edificación hemos tenido mucho que ver. Esta señora está luchando contra ese muro y habría que apoyarla en vez de estar aprovechando para quitarle a Marruecos el problema que tendría si regresa, porque la tendría que encarcelar y eso tendría repercusiones internacionales. Creo que en general España siempre le baila el agua a Marruecos", sentenció.
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