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AGENCIAS,Seúl/Washington
El presidente de EEUU, Barack Obama, admitió ayer, por primera vez, que no logrará clausurar el penal de Guantánamo en enero, como había prometido, mientras el Gobierno continua buscando un lugar para recluir a parte de los detenidos en su territorio.
La orden de cierre en doce meses de esa penitenciaría fue una de sus primeras acciones como presidente, pero la resistencia del Congreso a aceptar a detenidos en EEUU y de otros países a acogerlos ha hecho que, hasta ahora, hayan salido de la base naval sólo una veintena de presos.
En una entrevista con la cadena "Fox News" durante su gira por Asia, el mandatario norteamericano precisó: "Estamos inmersos en una trayectoria y un proceso en el que yo anticipo que Guantánamo será cerrado el próximo año, pero no voy a marcar una fecha exacta porque mucho depende de la cooperación del Congreso".
La Casa Blanca había dado señales ya de que probablemente no lograría cumplir la meta establecida para la clausura de Guantánamo, donde permanecen unos 215 detenidos, pero ésta es la primera vez que el presidente lo reconoce sin ambages.
El gobierno inspecciona actualmente diversas cárceles civiles y militares en EEUU para acoger a los prisioneros que no pueda repatriar a terceros países. Algunos de ellos serán juzgados, pero existe un grupo de entre 20 y 25, contra los cuales el departamento de Justicia carece de suficientes pruebas para llevarlos ante un tribunal y no quiere dejar en libertad porque los considera peligrosos.
La solución que sopesa el gobierno es encerrarlos de forma indefinida como combatientes enemigos en base al derecho humanitario, que rige en tiempos de guerra, según reconoció ayer el fiscal general, Eric Holder, en una comparecencia ante el Comité Judicial del Senado.
En otro contexto, la popularidad de Obama ha caído por debajo del 50%, según una encuesta de la Universidad Quinnipiac, en Connecticut, que también revela que el 49% de los ciudadanos estadounidenses desaprueba cómo gestiona la situación en Afganistán.
Precisamente, el presidente aseguró ayer que su intención es haber resuelto la guerra de Afganistán antes de que expire su mandato, y afirmó que se encuentra "muy cerca de tomar una decisión" sobre su estrategia. Entre tanto, la OTAN espera que sus países miembros y socios anuncien en las próximas semanas el envío de más tropas al país árabe.
Mientras, Obama llegó ayer a Seúl procedente de Pekín, en la última etapa de su gira asiática, donde abordará el programa nuclear norcoreano y las relaciones bilaterales con Corea del Sur.
En las calles de Seúl se registraron algunos altercados protagonizados por grupos minoritarios contrarios a la visita.
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