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Ó.M., S/C de Tenerife
La fiscal pide 12 años de prisión para I.A., el joven que presuntamente intentó acabar con la vida de otro chico en una estación de servicio situada en la carretera de San Andrés, en el municipio tinerfeño de Santa Cruz.
Los hechos ocurrieron en 2008 cuando la víctima, A.D. y natural de Anaga, se encontraba en una gasolinera cercana repostando gasoil para su motocicleta y de repente, según relató ayer en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, otra persona, en este caso el acusado, "llegó por detrás, me cogió por la cintura y me asestó una primera puñalada por la parte derecha", dijo. Luego, añadió ante la sala que lo juzga, "me di la vuelta y me continuó apuñalando en los dos lados".
El agredido indicó también que cuando se dio la vuelta, el acusado, actualmente detenido en la prisión de Tenerife II, "volvió a apuñalarme en los dos lados y cuando me di la vuelta me caí al piso". Pero ahí no quedó la cosa.
La víctima aseguró que cuando estaba en el suelo, el joven imputado por un presunto delito de tentativa de homicidio intentó de nuevo agredirlo.
El agredido perdió el conocimiento, aunque luego, según trasladó al juez, recuperó la normalidad. Un testigo de los hechos, en este caso un empleado de la gasolinera donde ocurrió el acto, aseveró que vio la llegada de una furgoneta a la estación de servicio, y que posteriormente se percató de una "pelea".
Al parecer, los dos jóvenes habían mantenido una reyerta semanas antes en el barrio costero de María Jiménez. Mientras, el padre del acusado, F.I., indicó igualmente en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife que en el momento de producirse el presunto intento de homicidio se encontraba en el interior de la furgoneta, y que cuando su hijo se introdujo en el vehículo creyó que sangraba.
En cualquier caso, el padre del presunto autor de los hechos negó que su hijo fuese por ahí con un arma blanca de estas características, pero que sí la utilizaba para trabajos de decoración. A la pregunta de la fiscal de por qué no se preocupó por el estado de salud de la persona agredida, el padre mantuvo que en ese momento estaba pendiente de su hijo.
Al final, tanto la fiscal como la letrada del agredido pidieron 12 años de prisión por un delito de tentativa de asesinato, y la defensa reclamó una condena por lesiones, a un año y seis meses "porque no hubo voluntad de matar", indicó el abogado del presunto autor de los hechos juzgados ayer en el Palacio de Justicia de Santa Cruz. El agredido tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en varias ocasiones, pero nunca estuvo en peligro su vida ni afectó a los órganos vitales, tal y como consta en los informes forenses. El juicio queda visto para sentencia.
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