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EFE, Berlín
Los países con conflictos recientes o con regímenes dictatoriales o autoritarios son los que mayores problemas de corrupción sufren, mientras que aquellos que disfrutan de una larga tradición de estabilidad política y democracia padecen en mucha menor medida ese mal social.
Esa es una de las principales conclusiones del Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional (TI) presentado ayer en Berlín.
Las mejores notas en el índice las reciben países como Nueva Zelanda, Dinamarca o Suecia, lo que, según destacó la presidenta de la TI en Alemania, Sylvia Schenk, dan muestra de los resultados de "la estabilidad política, una larga tradición de mecanismos para la solución de conflictos e instituciones sólidas".
Por contra, las peores calificaciones las reciben países como Somalia, Afganistán, Sudán o Irak, que han sufrido duros conflictos y carecen de instituciones sólidas, lo que suele llevar, según Schenk, a que "la corrupción se salga de control y se refuerce el saqueo de los recursos públicos".
El índice da calificaciones de entre 10 puntos -a los países escasamente corruptos- y un punto, a los países casi absolutamente corruptos, en los que, según Schenk, "prácticamente no se puede conseguir ni una cita médica sin sobornar a alguien".
"Todo lo que esté por debajo de 5 puntos es malo", agregó Schenk, que lamentó que la mayoría de los 180 países analizados no alcancen a estar por encima de esa frontera.
De los países latinoamericanos, sólo Chile y Uruguay, con 6,7 puntos cada uno, y Costa Rica, con 5,3 puntos, logran superar la crítica barrera de los cinco puntos marcada por Schenk. El peor clasificado entre los latinoamericanos es Venezuela, con 1,9 puntos, un poco más arriba están Paraguay, con 2,1 puntos, y Ecuador, con 2,2 puntos. En cuanto a México, dispone de un índice de 3,3 puntos.
A su juicio, la presencia en la parte alta de la tabla de buena parte de los países industrializados no implica que en estos se deba bajar la guardia en lo que a la lucha contra la corrupción se refiere.
Schenk advirtió de que, por ejemplo, en Alemania aún existe la idea en muchas empresas medianas de que "en determinados países no hay otra forma de hacer negocios" que recurriendo a sobornos.
A su vez, agregó que dentro de la UE hay desarrollos positivos como en el caso de Polonia y Bulgaria, donde se ha registrado un descenso continuo de la corrupción -aunque en el último caso con un índice del 3,8 que sigue siendo preocupante- y otros negativos, y se mencionó concretamente a España y a Grecia.
En cuanto a Italia, con un índice del 4,3, la titular de la TI en Alemania afirmó que se ha convertido en un caso crónico y que lo más preocupante es que muchos parecen haberse acostumbrado a ello.
Al respecto, sugirió que buena parte de la culpa de la situación en el país transalpino se debe a su primer ministro, Silvio Berlusconi.
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