JOSUÉ GARCÍA, S/C de Tenerife
Cuando llegó al cargo, hace más de dos años, la actual consejera autonómica de Agricultura se marcó como principal objetivo que los más de diez millones de turistas que visitan las Islas cada año -por entonces doce- conocieran y demandaran durante su estancia los productos típicos de Canarias. En ello lleva desde hace casi diez años Antonio Marrero, conocedor del negocio turístico -dirige una agencia de viajes en el Puerto de la Cruz- y propietario de la tienda Productos de la Tierra, orientada, dice, a divulgar y vender lo "excelente" de entre los vinos, licores, mojos, almogrote, mieles, quesos, rosquetes y un largo etcétera que se elaboran en el Archipiélago. "Ofrecemos al turista que demanda algo especial lo que no se suele encontrar", enfatiza.
Integrada en la sociedad de promoción Turismo de Tenerife, en el programa Tenerife Rural y en el Excellence Club del Gobierno de Canarias, Productos de la Tierra es hoy recomendada por los guías turísticos y recepcionistas de la Isla, en parte gracias a los buenos contactos de su dueño -"tengo muy buena relación con hoteleros y touroperadores", reconoce- y al menos en la misma proporción por haber encontrado un nicho de negocio escasamente explotado: "Vimos hace años que no había un establecimiento con vocación de vender a los turistas productos de alimentación típicos. Hoy acuden a la tienda clientes recomendados por visitantes de años anteriores e incluso tenemos demanda contrarreembolso".
Lo que más se solicita, destaca, son mojos y vinos, pero la oferta se enriquece -vende hasta cuchillos "made in Canarias"- y, además, se adorna constantemente con una llamativa presentación. "Cada vez que vemos algo nuevo lo pedimos, al menos para ver si genera interés. Lo habitual es que acudamos a ferias y allí escojamos lo que nos interesa. Ya nos hacen incluso nuestros propios mojos y confituras", explica Marrero, empresario "activista" donde los haya: ha impulsado la organización del Paseo Canario, la Ruta de la Tapa, los Escaparates Canarios y Expochollo, iniciativas en las que, entre otros, ha encontrado el apoyo de la Cámara de Comercio de la provincia.
Fe en el Puerto de la Cruz
Estos eventos buscan enriquecer la oferta turística de la Isla, en especial del Puerto de la Cruz. Marrero, en contra de la opinión de muchos, no ve en declive la ciudad. "Me han propuesto abrir en el Sur, pero de momento tengo el establecimiento aquí porque tengo mucha fe en el Puerto. Soy bastante optimista, de los que piensan que la ciudad aún puede salir adelante. Aunque algunos hoteles se han quedado obsoletos, están todos restaurados. El problema que veo es que las calles deberían considerarse la ampliación del hall del hotel y dar mejor imagen".
También insta a que el comercio local se especialice. "Es lo único que podemos hacer los pequeños para poder competir con los grandes. Si no es así, no sé cómo vamos a salir adelante. Lo que no puede ser es que se vendan los mismos productos en una tienda tras otra", señala.
La ordenación que reclama en el comercio debe trasladarse también al subsector vitícola. La experiencia de casi una década seleccionando los vinos más prestigiosos de la Isla -"ofertamos las bodegas de más calidad y las premiadas, que son las que la gente ve en internet y las revistas especializadas"- lo lleva a apostar "por una denominación única, llamada Vinos de Tenerife y con 18 ó 20 referencias de una calidad superior, como los malvasías. Podemos volver a ser famosos como lo fuimos gracias a éstos, a pesar de que, por sus costes, el vino canario sea caro en comparación con los de fuera".
Y para la supervivencia de las tiendas tradicionales es también vital el apoyo público, que Marrero echa de menos: "Nos tienen un poquito abandonados. Ni siquiera nos hacen llegar información de sus iniciativas, y el caso es que el cliente demanda también publicidad. Por ejemplo, me piden muchos pósters de viñas de la Isla que no sé dónde conseguir".
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