G. JIMÉNEZ, S/C de Tenerife
La actriz canaria Antonia San Juan estrena esta noche, a las 20:30 horas, en los Multicines Renoir Price de Santa Cruz de Tenerife su primer largometraje como directora, "Tú eliges". Se trata, en palabras de la artista, de una producción en la que intenta explicar al público que "el límite del ser humano está en sí mismo".
En formato de comedia con pinceladas dramáticas, la grancanaria ha contado con un reparto compuesto por Luis Miguel Seguí, Neus Asensi, La Mala Rodríguez y Carmen Sánchez, entre otros. Algunos de estos intérpretes asistirán a la presentación del filme, que se estrenará en toda España el 27 de noviembre, aunque San Juan, por motivos de trabajo, no podrá estar presente en la Isla, una deuda que ha prometido saldar. "Aunque no esté esta noche, iré a ver personalmente a toda mi gente, porque adoro mi tierra", señaló la guionista y directora.
¿De dónde surgió "Tú eliges"?
La película nació de la necesidad de hacer algo más grande; es la continuación de un proyecto global que surge como consecuencia del teatro que hago, de mis monólogos, de los cinco cortos que he dirigido y de lo que he creado. Me puse a escribir y los personajes cada vez hablaban más y la historia no se cerraba, hasta que apareció todo el guión. En la producción hay un afán de demostrarle al público que existe otra manera de pensar las cosas. Siempre he tenido la inquietud de hacer un tipo de teatro y de cine nuevo, moderno, con otro pensamiento. Esta película se acerca bastante a lo que tengo planteado para el futuro; se puede decir que se trata de un primer apunte de lo que voy a hacer en los próximos años.
¿Qué tipo de historia plantea en este trabajo?
El título ya indica que el ser humano elige todo. Tendemos a hacernos responsables de los éxitos, pero no de los fracasos. A partir de esta idea propongo un relato en el que se deja a las personas desprovistas de todo intermediario para conseguir las cosas; tú eres quien las logra o no, y esto viene determinado por tu educación, por la sociedad y por la familia, entre otros factores. Lo que pretendo es que la gente vea que hay otras posibilidades de vivir, y que para conseguir las cosas lo único que se necesita es desearlas.
¿Cómo ha sido su primera experiencia al frente de un largometraje?
Ha sido complicado, pero de otra manera no me hubieran dejado hacer este filme como quería. No encontré ningún productor, ni ninguna ayuda. La razón reside en que lo que planteo nadie lo va a producir, pues todo el sistema está preparado para que no haya ningún tipo
de fisura mediante la cual el individuo pueda pensar. El entramado social se ha ideado para que no haya cambios, y si alguien me hubiera ayudado me hubieran impuesto varios tabúes.
¿Cuáles fueron las principales trabas con las que se encontró?
Para poder llevar este primer proyecto adelante, que era el más importante, necesitaba ser autónoma totalmente. Lo hice con mi dinero, la producción de la película fue mía y de mi marido... El problema radicó en el hecho de ser mujer, que complicó más la cosa; sientes discriminación incluso con la gente que pagas para trabajar. En este mundo está todo constituido de forma muy machista. Luego hay otra cuestión legendaria en los equipos de cine y televisión, que es dar la talla entre producción y dirección. Es cierto que con más medios se podrían haber corregido algunos defectos, pero, en líneas generales, estoy contenta tanto con el resultado como con el hecho de haber puesto la primera piedra en lo que va a ser mi carrera como directora de cine. Pero lo más importante, en realidad, es el público, que es quien te ubica y te da las oportunidades.
¿Se siente más cómoda como directora que como actriz?
Me hice directora por la falta de proyectos. Para la capacidad de trabajo que tenía no me llegaban propuestas suficientes, y no había variedad de registro en los papeles que me ofertaban. Me considero una actriz demasiado camaleónica como para dejarme arrinconar por un sistema que siempre me encasillaba, o lo intentaba. Entonces me dije: si no me lo ofrecen, me lo invento.
Ya está trabajando en su segunda película...
Sí, se trata de un filme muy canario que se rodará el próximo año en las Islas, y para el que contaré con un equipo formado, en un ochenta por ciento, por gente del Archipiélago. Para este proyecto ya tengo ayuda económica, y en principio tengo la idea de que el rodaje se lleve a cabo en Gran Canaria. He elegido este emplazamiento porque es el sitio que más conozco, no por el mero hecho de proceder de allí. Lo cierto es que ese sentimiento de insularidad es algo que no comparto y que, además, reprocho mucho. Yo soy canaria, a mí me tocan todas las Islas y no siento diferencia en el sonido del acento canario. Es más, me parece una catetada que se siga pensando en grancanario, tinerfeño, herreño... Canarias son todas las Islas.
¿Cree que los jóvenes canarios que quieran triunfar en las artes escénicas están obligados a salir del Archipiélago?
Lo primero que hace falta para poder triunfar es un cierto desarraigo. Sobre todo hay que apartarse de la familia, porque en ella, como institución, no se aprende nada, pues es prohibitiva. Para que el ser humano crezca tiene que desertar un poco de ese ámbito, pero sin dejar de quererlo, por supuesto. Por otro lado, independientemente de donde vivas has de ir al núcleo de la disciplina para intentar cosechar el éxito en ella. Si quieres ser actriz y te quedas en Canarias estarás limitada, pero te pasará lo mismo en otras regiones, ya sea Sevilla o Valencia. Lo que a mí no me parece bien es que quien se vaya fuera no cuente con la gente de aquí. Esto es algo que reprocho mucho a los directores canarios, pues no ofrecen oportunidades a los actores y a los equipos isleños.
En la actualidad encarna a Estela Reynolds en la serie "La que se avecina", un registro que ya le ha valido un premio. ¿Cree que este será el papel que la lance a la fama definitivamente?
No pienso en nada como definitivo; lo único concluyente es la muerte. Lo que sí es cierto es que estoy agradecida a Laura y Alberto Caballero, que me vieron en el teatro y escribieron un papel para mí; si no lo interpretaba, no iba a haber personaje. Nunca me habían dado nada para la tele; en ese sentido he sido invisible para los directores de cásting. Ahora me siento una privilegiada porque alguien escribió pensando en mí y, además, el personaje está teniendo mucho éxito.
Pese a sus éxitos en el cine y la televisión nunca ha abandonado el teatro.
El teatro es el taller por excelencia, y es necesario para el reciclaje. Además hay una cosa clarísima, y es que la relación que se establece con el público en esta disciplina nunca puede darse ni en el cine ni en la televisión. Es duro, y, siempre lo digo, está hecho para cuatro personas, pero si tienes éxito sobre el escenario, ya te puedes quedar tranquila.
Actriz, directora, guionista, escritora, pintora... ¿Qué le falta por hacer a Antonia San Juan?
¡Ufff! De todo. Ahora voy a publicar un libro de poemas, que estoy corrigiendo con un amigo. También estoy preparando la segunda película y escribiendo el guión de la tercera, que está casi terminado. Aunque a mí me encanta la rutina y soy una mujer muy tranquila, lo cierto es que me queda mucho por hacer.
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