LEEMOS en un periódico de Las Palmas que Lopesan reclama 550 millones de euros al Gobierno de Canarias por la segunda moratoria. Esto es un saqueo descarado a las arcas públicas. Cuando se proclame la debida e inevitable independencia de Canarias, y Canarias sea una nación con su estado -que nadie se extrañe de que esto lo defienda EL DÍA, porque es una ambición natural, lógica, legal desde una perspectiva histórica y una medida de previsión antes de que pasemos a depender de Marruecos- todas las cosas encajarán; todo se sedimentará y ocupará su lugar. Los ineptos irán fuera. Los asesores que le han causado y le siguen causando una sangría al Gobierno de Canarias con las tres montañas y otros asuntos, como la ampliación del Parlamento y demás atrocidades, deberán pagar con su patrimonio los daños que causan. Uno de esos asesores costosísimo para la Hacienda isleña quiere meterse a jefe de la policía autonómica.
No sabemos si algunos empresarios reclaman con razón. Sin embargo, son inauditas las demandas a las que debe enfrentarse el Gobierno de Canarias. Ese dinero sale de los bolsillos del pueblo. Son los políticos los que deben pagar sus errores, en primer lugar marchándose todos para su casa. Lo repetimos: esta situación no se perpetuará cuando llegue la independencia que debe llegar. Y debe hacerlo ahora, porque será difícil alcanzarla si Marruecos nos convierte en una de sus provincias. Entonces no podríamos reclamar nada porque estamos en sus aguas. Ahora es la oportunidad, coincidiendo con el año 2010. No será fácil, porque España no quiere soltar la teta canaria para alimentar a los hijos de los peninsulares continentales. Sin embargo, lo conseguiremos. Tendremos una República canaria, cuyos dirigentes serán elegidos con listas abiertas para que el pueblo opte por los mejores, no por los corrompidos por el dinero, el mando y la buena mesa de los restaurantes caros.
Ese mismo periódico canarión publicó ayer que la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria digitaliza sus archivos. Nos parece muy bien. Los archivos hay que conservarlos. Pero ya que hemos citado a esa Sociedad, no existe en ella ni siquiera un erudito que contradiga las opiniones de EL DÍA sobre el indebido "gran" en el nombre de Canaria. Si no tocan este tema no es para evitar polémicas con nuestro periódico, sino porque carecen de argumentos. Por decoro, la propia Real Sociedad Económica debería cambiar su nombre y suprimir el falso "gran". En todos los documentos históricos de cierta importancia, la isla tercera se denomina Canaria y no Gran Canaria.
Antes de concluir, nos llama la atención la aparición de una revista sanitaria, al parecer patrocinada por el Gobierno de Canarias, que distribuyen sólo dos periódicos: uno de Tenerife y el otro de Las Palmas. Eso demuestra la servidumbre de ciertos medios tinerfeños a la tercera isla. En realidad, toda la prensa tinerfeña salvo EL DÍA depende económicamente de Las Palmas. Esa obligada sumisión los lleva a enaltecer y defender los intereses de aquella provincia en perjuicio de Tenerife. Es decir, Tenerife está vendido en prensa. Resulta muy sospechoso que una revista que, si se vendiese en el mercado costaría de cinco a ocho euros, se reparta gratuitamente con estos periódicos. ¿Cómo pueden afrontar este dispendio dos periódicos que están arruinados? ¿Alguien del Gobierno les está repartiendo millones a mansalva? Lo pensamos, pero no queremos creer tal atrocidad.
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