ALGÚN boletín confidencial anuncia esta semana que Paulino Rivero va a ser candidato de Coalición Canaria a la presidencia del Gobierno. Parece lógico, porque el líder de su partido lo ha hecho francamente bien. Paulino es una persona valiente y honesta, que lidia un partido difícil, por lo fragmentado de su composición. Y ha tomado decisiones complicadas, algunas de las cuales lógicamente no compartimos, como el apoyo a los socialistas en los presupuestos del Estado.
Paulino Rivero tiene el gran reto de devolver a Canarias su dignidad. Desde la presidencia del principal partido nacionalista y desde la presidencia del Ejecutivo tiene la obligación de preparar el terreno para el autogobierno de las Islas Canarias. Es verdad que Rivero no ha renunciado nunca a sus orígenes humildes, ni a su condición de nacionalista convencido, lo cual le honra. Pero nosotros vamos en un Ferrari y Coalición Canaria en una tartana. Hace falta imprimir velocidad a un proceso imparable. A conseguir la independencia de España.
Coalición Canaria tiene que insistir en esta idea y aglutinar en torno al partido al resto de las opciones nacionalistas de las islas, por pequeñas que sean. No son buenas las tibiezas en estos asuntos de la política porque la tibieza insta al rival -el Gobierno de Zapatero- a hacer juegos malabares con nosotros. A tomarnos el pelo.
La velocidad la imprimen los acontecimientos. Y nadie duda a estas alturas que la ONU ha establecido una fecha -la del 2010- para la descolonización de los territorios disfrazados de provincias y de autonomías, pero que no son más que colonias. Canarias, a dos mil kilómetros de Madrid, no es de nadie, sino suya, de los canarios. Y más pronto que tarde ondeará su bandera en los edificios oficiales y en los mástiles de los barcos. Es cuestión de esperar y de razonar pacíficamente sobre su futuro.
Por todo ello no nos fiamos de una futura alianza entre Coalición Canaria y el PSOE. Que es justamente lo que intenta Zapatero por todos los medios. No nos fiamos del apoyo socialista a las islas, porque el tiempo -y las obras- han demostrado que es falso, una mentira más de este Gobierno embustero, que ya no da una en el clavo. Canarias quiere ya otra cosita, por usar una frase de nuestra gente del campo. Canarias quiere gobernarse por sí sola, que es algo que le corresponde por historia, por situación geoestratégica, por deseo de su pueblo.
Pensemos en eso más deprisa que despacio. Que no vayan en una tartana pudiendo ir en un Ferrari. Y, repetimos, nos alegramos de que Paulino Rivero sea candidato a la presidencia del Gobierno en 2011, aunque nos gustaría que fueran otras las elecciones: a una presidencia de Canarias independiente. Y ya con un año de retraso con respecto al mandato de Naciones Unidas.
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