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R. BARRETO, Pto. de la Cruz
Los trabajadores de los hoteles La Paz y Xibana Park (de cuatro y tres estrellas) del Puerto de la Cruz cumplen rigurosamente sus jornadas laborales a pesar de la ausencia de clientes y con algo más de dos meses sin percibir sus sueldos, paga extraordinaria de mayo y bolsa de vacaciones, que les adeuda la compañía Quality Hotels & Resort. A pesar de esa grave situación no han decaído el ánimo y las ganas de sacar adelante dos establecimientos señeros y queridos de la ciudad turística, que fueron reformados en 2005 y 2004, respectivamente. El estado de quiebra o concurso de acreedores al que se encuentra sujeta la empresa explotadora ha puesto en una encrucijada a sus 104 empleados, que ven peligrar sus puestos de trabajo si no se encuentra una alternativa o salida, y, de hecho, está convocada para el mediodía de hoy una manifestación de trabajadores que partirá desde los citados hoteles hasta la plaza de Europa, para reclamar la continuidad de la actividad económica y preservar los empleos.
40 años de antigüedad
La mayoría de los trabajadores cuentan con una antigüedad en el sector que oscila entre los 38 y 40 años. En el caso del hotel La Paz, se da la circunstancia de que en 1991 se produjo un cierre, por quiebra de la anterior empresa explotadora, que dio lugar a la pérdida de la antigüedad del personal cuando se adquirió el establecimiento, el 7 de febrero de 1992, dado que los nuevos dueños ponían como condición para hacerse cargo de la mano de obra que ésta empezara de nuevo y así no perder el empleo.
Cuarenta trabajadores del citado establecimiento atienden los cuatro turnos establecidos diariamente, pero sin clientes a quienes atender desde hace algo más de dos semanas. El chef del hotel Miguel Ángel García Fernández comenta a EL DÍA que "en cualquier circunstancia, como en la que nos ocupa, tenemos que preparar la comida para el personal". Comenta que "resulta penoso trabajar con el hotel vacío, máxime cuando siempre ha tenido una ocupación media del 90%, y con un 30% de turistas repetidores, que siempre han encontrado un entorno acogedor".
Agrega que "los últimos clientes se fueron llorando al ver que cerraba el hotel, dado que apreciaban su ambiente familiar, con una ubicación privilegiada"
Causa impresión cuando se entra al complejo hotelero de 168 habitaciones, con capacidad para 340 clientes, y sólo se encuentra el personal, vacío y silencio.
En las cámaras frigoríficas de la cocina del hotel queda existencia para pocos días, los trabajadores sobreviven como pueden, con sus aportaciones, y con las ayudas externas de proveedores que les sirven mercaderías. Miguel Ángel García comenta que la situación se deteriora a medida que pasa el tiempo y crece la incertidumbre sobre lo que va a ocurrir.
El grupo que explota los citados establecimientos acumula unas deudas de 9 millones de euros, que los trabajadores y sindicatos atribuyen a "una gestión deficiente", según los datos facilitados después de que trascendiera la situación en la que se encontraban ambos complejos turísticos, tal y como diera cuenta este periódico.
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