Pasos de mujer
Pasos largos, pasos cortos
pasos muy cortitos como los
de las "Chinitas del Otro
Lado".
Pasos cadenciosos, ondulantes
voluptuosos, excitantes.
Entre paso y paso hay
un corto espacio y en
lo alto, está situado
aquello que tanto ansiamos.
Pasos corriendo, pasos
sedentarios, pasos misteriosos
en una tupida niebla
parecida a un paquete
de algodón que se rompe
y cae como el "maná" de
tiempos muy lejanos.
Como los de Manon Lescaut,
¡aquellos pasos!
Pasos de ballet, pasos de
tangos, pasos provocativos
que producen enervación en
los sentidos y nos sentimos
provocados.
Pasos de mujer, ¡qué pasos!
y qué pasada para aquellos
que ya hemos pasado.
Pasos de mujer, ¡inquietantes
pasos! ¿Se puede enamorarse de
unos pasos? Yo conozco a uno
que con lupa examinó las hue-
[llas
de una mujer que con sus zapa-
[tos
dejó en mitad del barro. Quería
saber si aquella mujer sería
capaz de convertir en zonas muy
tórridas, los glaciales árticos.
Pasos de mujer. ¡Qué pasos,
[oiga!
algunos de ellos están flamea-
[dos.
Embelesan, adormecen, embria-
[gan
hipnotizan a tantos seres huma-
[nos.
Hay pasos de mujer, que dejan
perfume como la blanca espuma
en los azules mares, como el
barco viejo y cansado que mira
con nostalgia sus singladuras
del pasado.
Pasos de mujer:
¡Esos pasos!
Armando Edodey Ramos
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