HUMBERTO GONAR, Tenerife La práctica del senderismo parecía hasta ahora incompatible con la condición de discapacitado físico. Disfrutar de la escarpada orografía insular era más un sueño que un objetivo a conseguir algún día. El desarrollo de una silla con una sola rueda, llamada joëlette, a la medida de personas con movilidad reducida y la cada vez más extendida conciencia solidaria ha permitido que más de medio millar de amantes de la naturaleza participen a diario en el desafío que supone caminar entre barrancos y escarpadas laderas