¿QUIÉNES son las pulgas? Dos periódicos mínimos en todos los aspectos, aislados y que no forman parte de ningún grupo editorial porque se limitan a ser lacayos dependientes política y económicamente de Las Palmas. "Ambos los dos" -así lo decimos para que se diviertan corrigiéndonos- intentan vender algunos ejemplares en Tenerife, Isla a la que buscan perjudicar para engrandecer a Canaria, a la tercera del Archipiélago en extensión y segunda en población. La que quiere mandar sobre vidas y haciendas canarias. Por cierto, al hablar de vidas y haciendas nos viene a la cabeza un asunto "escabroso" relacionado con alguien de uno de esos periódicos. Un asunto del que algún día hablaremos. Comentan las malas lenguas algo de un señor, de un yate, de una señora y ya seguiremos, porque aquí se sabe todo y todos nos conocemos. Lo dicho: hablaremos.
Uno de esos periódicos se ha atrevido a referirse a nosotros como competidor. De ahí el título de nuestro comentario de hoy. Absurdas pretensiones; estamos muy por encima de ese periódico, cuya tirada apenas supera a la de una parca hoja parroquial. Lo superamos ampliamente en tirada y mucho más en número de lectores, que es lo que al final vale. Lo que le importa a los anunciantes, siempre deseosos de que su publicidad llegue al máximo número de lectores. Esto lo debe saber cierto directivo insular a la hora de adjudicar sus publicidades sobre innovación y otras cosas. No es correcto realizarlas a dedo para favorecer a sus amigos mediante la atención de intereses fraternales. Lo repetimos: lo que importa es el número de lectores, máxime cuando se dispara con dinero público. Podemos subir o bajar, pero hoy por hoy la mayor difusión del Archipiélago la tenemos nosotros. Ojalá suba una de esas pulgas para que se expanda la cultura en estas Islas, que buena falta hace, pero no se le puede pedir peras al olmo: el que no sabe llegar al lector, simplemente no sabe llegar al lector.
Eso en lo que respecta a una de las pulgas. La otra sigue erre que erre metiéndose cada día con nuestra línea editorial. Todo ello a cargo de un amanuense torpe, ágrafo y carente de ideas -sólo tiene mala uva-, a quien aconsejamos que se calle. Y si no se calla por voluntad propia, igual da, porque su periódico parece que tiene los días contados. Será el segundo fracaso profesional de ese sujeto incompetente. La segunda vez que deja en la calle y en el paro a sus compañeros.
Los ataques contra EL DÍA y su editor no cesan. Otro ignorante de la pluma que se cree que está emulando a un lord británico -qué atrevimiento el suyo; cuánta desfachatez- vuelve a referirse a nuestro editor haciendo uso de un diminutivo familiar, que pone en boca de un diputado regional en comentario de pasillos. Le recordamos que nuestra paciencia tiene un límite. De momento se salva el político de una querella por insultos, pero que tenga cuidado. Eso sí, le decimos a esa "señoría" que no sabemos cómo lo mantiene su partido. No sólo es feo hasta rabiar -y que nos perdonen los feos-, sino también es bruto. En cualquier caso, como diría el mago, nos ciscamos en su madre por si acaso es verdad lo que dice el columnista. Con perdón por el estilo escatológico que nos atribuye un ilustre periodista de uno de esos medios pulga.
Y acabamos: hasta que llegue la independencia: ¡Viva la independencia! ¡Viva la libertad!
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