1.- En los últimos días he sufrido un fuerte dolor de garganta -que no me aplaca el paracetamol-, irritación en los ojos, algo de pérdida de visión, lágrimas negras, pero no fiebre. Mosca con lo de la gripe, consulto aquí y allá y me dicen que añada cama y quietud al paracetamol y que no me ponga nervioso, que la gripe A no ha mutado y que se manifiesta leve. Hago la radio medio fañoso, me lloran los ojos y me encuentro un tanto descontrolado; así que este fin de semana, en lo posible, me pondré a descansar y procuraré no escuchar a Zapatero en la tele. Es muy posible que Zapatero y sus paridas tengan mucho que ver con mi padecer, sobre todo cuando a duras penas llega uno a fin de mes y este hombre no da una, aportando grandes dosis de zozobra al paquete nacional. Como por ejemplo, el baile al que han sometido a un cuerpo de prestigio como es la Abogacía del Estado, que reclama a los piratas somalíes porque en Somalia reina el caos y la justicia no existe y días después redacta un convenio de extradición con Somalia, donde ahora se dice que sí existen garantías jurídicas, para endilgarle a los filibusteros. Aquí no hay quien entienda nada.
2.- Que me dice un amigo -yo creo que es del CNI, ellos nunca lo confiesan- que la maleta con los cuartos del rescate ya ha viajado a tierras somalíes y que la cosa está más o menos hecha, pero que falta lo de los bucaneros de Madrid que Garzón/Pedraz mantienen entre rejas. A lo mejor, cuando ustedes lean esto, la cosa está resuelta y tenemos un final feliz, pero no sé, no creo. Reconocido el gafe de ZP, las negociaciones la lleva la vicepresidenta, lo cual es un alivio para los españoles.
3.- Si les digo la verdad, informativamente ha sido una semana la mar de aburrida, si no contamos la vergüenza mundial sufrida por el Real Madrid y la lógica preocupación por los pescadores del "Alakrana". Mi amigo, el del CNI, me asegura que hay geos en Somalia, por si acaso es preciso una intervención armada. Ojalá que no, porque miren la que lió Aznar en Perejil porque unos moros invadieron un islote más pequeño que el Roque de Garachico. Que se dejen de jugar a la guerra y que negocien, que para eso están los abogados de Londres. ¿Se imaginan al capitán Barbosa (Piratas del Caribe) negociando con los británicos a través de un bufete de abogados? Es que hoy los tiempos cambian que es una barbaridad. Ya casi me he olvidado de la gripe A. A lo mejor escapo de ella.
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