CASI que hoy voy a comentar poco. Sólo que cuando las cosas se hacen bien puede que se tuerzan o no se tuerzan, pero cuando se hacen mal, fetén (la verdad, fetén, te lo prometo), siempre salen mal. El domingo 18 de mayo de 2008, este que está aquí publicaba en la columna que con toda la inexperiencia periodística había empezado a completar a diario en EL DÍA: "Sorprende la hiperactividad desplegada por la Sociedad de Desarrollo en el último periodo de gestión. Es galáctica y absolutamente desbocada. Tal volumen de intervenciones corre el riesgo de ser calificada como "inflación salvaje". Utilizo incorrectamente estos dos términos, sólo para dar a entender que se ha saltado de una austera gestión a toda una vorágine de episodios de acción. Como en la "Jungla de cristal". Casi no hay un sólo día o lugar, del planeta capitalino donde no se descubra un proceder organizado por la Sociedad de Desarrollo. Como toda demasía, la denominada por mí "inflación salvaje" puede ser un problema que acabe pasando factura. Aunque no se conocen los presupuestos de la sociedad, todo hace pensar que cuando aumentan exponencialmente las actividades también lo hacen los gastos, que se sepa, y los ingresos municipales no han crecido exponencialmente, por lo que teóricamente habrá aumentado el endeudamiento o se habrán tenido que disminuir otras partidas. Por suerte o por desgracia, esto entra de lleno en el balance de las prioridades de cualquier equipo de gobierno, con sus correspondientes consecuencias económico-financieras. En este caso, para el área capitalina, no para ellos individualmente. Es muy cuestionable que una plantilla política nueva descubra un Potosí y esté dispuesta a embarcarse, a saco, en tan costosos proyectos. Para valorar consecuentemente su éxito o fracaso habrá que manejar datos. A esperar toca. Repito. Si visualizamos atentamente lo que la Sociedad de Desarrollo viene haciendo, observamos que es tal la cantidad de iniciativas deslumbrantes que cuesta trabajo incluso realizar un seguimiento, lo que hace suponer que digerir, de repente, tal magnitud de "comida" está suponiendo una auténtica "indigestión" para la empresa. Lo que los economistas describen como "fuente de ineficiencias", puesto que se supone que los equipos anteriores no estaban ociosos, y este conjunto novedoso de actividades, de tan variado calado, exige un mínimo de especialización, preparación, análisis etc.; pero es que, además, lo que parece discutible es si realmente todo este enorme despliegue y esfuerzo es útil y para qué. Sin duda, útil siempre puede ser, dado que depende del objetivo. Otra cosa es para qué, y aquí debemos volver al principio del comentario".
Pasó año y medio, y empiezan a aflorar las consecuencias de semejante barbarie de gasto, del que en aquel momento fue responsable el PP con su consejero delegado y portavoz popular, D. Ángel Llanos, al frente, mientras que nosotros, obnubilados por la sobredosis de cual "cannabis hiperactivo", lo llamamos "inflación salvaje de acción". Ñohh, es que parecía que no podían parar, menudo lote.
Resulta que ahora la Junta General Universal de la Sociedad de Desarrollo de Santa Cruz rechazó por unanimidad las cuentas de esta empresa pública correspondientes al ejercicio de 2008, que venían acompañadas por una auditoría externa que reflejaba "incumplimientos legales", además de errores e incumplimientos contables. Este informe dice que se reflejan 634.439 euros de "ingresos inadecuados", aunque indica que la cifra de resultados negativos "se encuentra infravalorada", ya que se ha pasado de 301.000 euros a un importe real de 936.170 euros.
El actual responsable, D. Ángel Isidro Guimerá, comentó que las pérdidas son por casi un millón de euros, con lo acumulado de 2007, que ascendió a más de 400.000 euros, "lo que demuestra una mala gestión", y que como consecuencia directa "sitúa a la Sociedad de Desarrollo al borde de la descapitalización y la disolución o la quiebra". Afirmó que la situación actual "es crítica". Al respecto, advirtió de que "en caso de que no se sanee la realidad económica de inmediato, la empresa podría tener serias dificultades para continuar con su actividad".
Parece normal (que no debería serlo por controles anteriores) que en política los nuevos que llegan (sobre todo si son de una fuerza rival) puedan poner en tela de juicio y sacar punta dentro de las complejidades requeridas a la gestión anterior, pero en este caso era evidente, interviene una auditoría externa y la sociedad está al borde del precipicio.
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