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V. MARTÍN, Villa de Mazo
Una simple visita a la pirotecnia Hermanos Pérez Cabrera, empresa que vendió los voladores que se lanzaron con motivo de las fiestas de Tigalate, permite descubrir la opinión de los verdaderos expertos en fuegos artificiales, de los que trabajan diariamente con ellos, acerca de las posibilidades que realmente existen de que este tipo de artefactos sean capaces de caer y producir un incendio como el que arrasó la Villa de Mazo y, sobre todo, Fuencaliente en los primeros días del pasado mes de agosto.
Los expertos, que conocen como nadie los peligros reales de estos artilugios, tienen claro que un volador como los que se lanzaron en las fiestas de Tigalate sea a la hora que sea y con independencia de las condiciones atmosféricas, "no recorre de ninguna manera 300 metros", distancia que se estima entre el lugar donde supuestamente fueron lanzados los cohetes, en la plaza del citado barrio, y la zona donde se inició el fuego, "como mucho, y tirando por lo alto, llega a los sesenta metros. Además, cuando la varilla cae al suelo ya está apagada. No es capaz de encender un fuego. Es imposible. Hablamos de una detonación, una explosión seca que se produce en el aire, se destroza arriba y no suelta llamas".
Otro tipo de fuegos artificiales.- Otra cosa distinta es que se tratara de otros tipos de fuegos artificiales, que producen luz, "en los que puede haber carcaza, candela o batería, con los que sí se podría causar un fuego si caen directamente al suelo, pero para las fiestas de Tigalate se compraron y se tiraron voladores del tipo cohetes truenos, que tienen una varilla que lo sostiene y da estabilidad para subir y luego cae apagada; el motor, que ayuda a subir y se consume, y una cápsula de plástico, que es donde va el fulminante. Explotan en el aire y los palos caen apagados. No dan fuego, son voladores que sólo explotan", iguales, por ejemplo, "a los que se tiran en las fiestas de las cruces en Las Breñas", no se refiere a los globos aerostáticos. En este sentido, se preguntan "cuántos fuegos habría en la Isla cada año si las varillas de los voladores (que no sean de color) cayeran encendidas al suelo. Dígame, cuántos, ¡pero si caen encima hasta de los coches y ni dañan la pintura!".
Hablar sin saber.- En la pirotecnia Hermanos Pérez Cabrera creen que mucha gente "está hablando sin conocimiento" de lo que realmente es un volador . Es más, no comprenden en qué se basan los informes policiales que dicen que el fuego se inicio tras caer una varilla encendida. "Cae apagada", se reafirman, no sin antes reconocer que les gustaría conocer las pruebas que imputan a tres miembros de la comisión de fiestas de Tigalate. Además, tienen la impresión de que "se han ido por el camino más fácil" en las investigaciones realizadas, "sin tener en cuenta, por ejemplo, el informe realizado por los técnicos de Medio Ambiente del Cabildo Insular", en el que no se vieron pruebas para determinar las causas del siniestro.
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