OTRO DISGUSTO del Tenerife en la Copa del Rey y van... Un año más, la competición del KO sólo les sirvió a los aficionados blanquiazules para enfadarse con su equipo, que, desde 2001, no logra llegar a los octavos de final y, desde 2005, no se enfrenta a un rival de la máxima categoría. Y lo peor no fue el resultado de la eliminatoria, que siempre puede llegar fruto de un accidente (o dos porque ya se jugaba a doble partido), sino las sensaciones que transmitió el conjunto insular tanto en Balaídos como ayer en el Heliodoro.
En ambos partidos supo el Celta hacer mejor las cosas y ponerle cordura a su juego, algo de lo que careció el Tenerife en 160 de los 180 minutos. Sólo durante un tramo de la segunda parte de ayer fue mejor el cuadro que dirige José Luis Oltra, pero cuando lo tenía todo a su favor llegó la sentencia viguesa. La expulsión de Vasco Fernandes había desnivelado la balanza del choque de forma casi definitiva, pero la pelota seguía sin entrar. Y en un contragolpe, Bellvís y Luna escenificaron lo peor de este Tenerife. El primero, con un exceso de confianza impropio de un lateral con una corta experiencia en Primera, se dejó superar en la banda. El segundo puso otro gol en bandeja al rival en un despeje que, para no ser cruel, resulta difícil de explicar. El caso es que la eliminación es un mazazo para la afición, pero no es un castigo injusto para Oltra, que debería reconsiderar algunas de sus posiciones. Desde el inicio de la temporada juega con fuego con determinadas decisiones (probablemente porque no tiene para mucho más). Un buen ejemplo sigue siendo su eterna confianza en Ezequiel Luna, al que pretendió recuperar dándole la enésima oportunidad, y sólo ha conseguido que la grada se "divorciara" anoche de él.
Lo contrario le pasa con Ricardo y Nino, que deberían jugar siempre porque no tienen sustituto. Sólo hay que revisar el vídeo para ver el desorden en el juego... o el estrepitoso error de Dinei (era más fácil tirar dentro que fuera). Y ahora, diez días de reproches, búsqueda de culpables, debates sobre el origen del mal que ha borrado la confianza que tenía este equipo en sí mismo y miradas al calendario, una y otra vez, para descontar los días hasta la apertura del mercado invernal.
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