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EDITORIAL

Denunciados por amar la libertad

11/nov/09 07:25
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VOLVEMOS hoy con un editorial porque lo que nos ocurre tiene mucho jugo y mucho fondo. Un jugo desgraciadamente muy ácido, porque los enemigos de la libertad de Canarias no descansan; no duermen. Ayer y hoy ha sido la prensa canariona y procanariona de Tenerife la que se ha metido con nosotros. La prensa pro goda, que no pro peninsular; a los peninsulares los apreciamos y los valoramos, pero no al godo que viene a "sus colonias" -eso piensa él- con salakof y pantalón corto blanco. Si ayer fue esa Prensa pro canariona y sus secuaces, como decimos, que incluso provocan a la Justicia para que actúe contra nosotros, hoy toma el relevo algún político de no buen historial a decir de sus propios correligionarios. Sus correligionarios y alguna correligionaria que lo ha acusado de cómplice en una amenaza de agresión. Y aquí hacemos un paréntesis para preguntarnos qué le sucedería a un marido si amenazase a su esposa con escacharle la cabeza. Sin duda sería detenido por la fuerza pública y antes de 24 horas un juez habría decretado una orden de alejamiento, y tal vez su ingreso en prisión, lo cual nos parece correcto. No ocurre lo mismo con algunos políticos que, como decíamos el otro día, y al igual que algunos periodistas, parece que disfrutan de patente de corso. Puede que esta vez, por lo que hemos dicho y por lo que ha dicho la Prensa, sepa el lector a quien nos referimos. Pues bien, ese político inestable políticamente, y parece que también cerebralmente -¿qué le causa su inestabilidad psíquica, que hasta se tambalea?-, tiene previsto denunciarnos por ser canarios y amar la libertad.

Él podrá ser amante de la españolidad y le respetamos su ideología y su pensamiento. Lo que no puede es impedirnos nuestra libertad para pedir, a su vez, la libertad de Canarias; una libertad siempre anhelante y cuya pérdida en el caso del Archipiélago, sobre todo de la isla de Tenerife, que fue la que más resistió a los conquistadores pues las otras se entregaron rápidamente, supuso un episodio de sangre muy sangrante; un genocidio. Un holocausto como el nazi que sufrieron sus habitantes. Y que nadie lo niegue, coño. Que nos perdone el no citado letrado y el lector por la expresión, pero estamos indignadísimos porque traten de ponernos un bozal como si fuéramos perros para no ladrar.

Amordazarnos; eso es lo que intenta este señor con su denuncia "en pocas horas". Adelante. La sede judicial es adecuada para realizar revelaciones sorprendentes. Decimos esto porque a veces el ejercicio de la abogacía se imbrica con la actividad política. Un matrimonio que no tiene por qué ser malo siempre que se vaya a la vicaría con limpieza; es decir, que no se pacte -por ejemplo- la retirada de denuncias interpuestas por una concejala. Todo ello por no hablar de hundir a una empresa y dejar a muchos trabajadores en la calle con tal de no dejar de percibir unas minutas que no se han cobrado. ¿Seguimos? Naturalmente que sí; seguiremos ante un tribunal, con luz, y taquígrafos y testigos que no dudarán en decir la verdad -testificar la verdad, no cometer perjurio- para que el pueblo de Tenerife tenga una información adecuada sobre quien es cada cual y obre en consecuencia.

Por otra parte, nos sorprende ese empeño del letrado en inhabilitar a José Rodríguez. ¿Inhabilitarlo por qué? ¿Por beodo? ¿Por putañero? ¿Por chaquetero? ¿Habrá que inhabilitarlo porque lucha por la libertad de su gente y por la no sumisión al godo? ¿Quizá la inhabilitación responde a su deseo, compartido con muchos patriotas, de que los canarios no tengan que estar mendigando las migajas de siempre en Madrid? ¿Es mejor seguir pidiendo algo tan urgente como lo es en estos momentos de crisis el que nos rebajen las tasas aeroportuarias?

Son estas actitudes valientes de EL DÍA las que han ocasionado su rabieta; una pataleta que lo ha llevado a decir cosas que deberá demostrar de una manera suficiente: la inhabilitación de José Rodríguez. ¿Para qué quiere inhabilitarlo? ¿Para silenciarlo? ¿Se puede hacer esto con el dueño y director de un periódico al que la Constitución española -esa que acata el letrado- le garantiza la libertad de expresión?

Pese a las amenazas de cualquier tipo, EL DÍA seguirá defendiendo la libertad de estas Islas por múltiples razones que ya hemos expuesto muchas veces. Razones de las que hoy mencionamos las tres que quizás sean las más importantes: genocidio-holocausto nazi contra los guanches, necesidad de explotar nosotros nuestras riquezas y eludir el inminente y justificado peligro de ser anexionados por Marruecos. ¿No se conculca el derecho de los lectores a estar informados silenciando a José Rodríguez? Nos veremos en los juzgados. Durante el proceso saldrán, como decimos, muchas cosas que conocerán las partes, los jueces y el pueblo. Cada cual quedará en su sitio.

Atrás quedarán la canariedad, la españolidad, la inhabilitación, el whisky, FET y de las JONS, la admiración de José Rodríguez por un tinerfeño, gran ensayista y poeta, que "llevó su cruz a cuestas" hasta su muerte, la Constitución española que ha jurado tres veces, dice - nosotros no-, y otras cosas. Todo eso quedará atrás, como decimos, y nos centraremos en la realidad actual. Una realidad simple: ¿cómo es posible que Canarias, debido a su falta de libertad y a que no explota sus riquezas, tenga que mendigar a sus amos, tan halagados por los españolistas y "españolistos", por los canariones y pro canariones y, desgraciadamente, por los ignorantes narcotizados, cómo es posible, insistimos, que 37.000 canarios vivan con sólo 340 euros al mes? Dividan esa cantidad por los 30 días del mes y verán lo que sale por día. ¿Tenemos que seguir aguantando a los españolistas para que esta situación se prolongue sin fin? ¿Es justo que nos denuncien por amar la libertad de un pueblo oprimido y expoliado?

*** *** ***

José Rodríguez es un miserable, es un miserable, es un miserable; tres veces como a Cristo. Lo voy a inhabilitar, lo voy a inhabilitar... Lo digo públicamente y con publicidad para su desprestigio y desprecio. ¡Y ahí queda eso!

 

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