ESCRIBIMOS esto cuando el alcalde de Santa Cruz de Tenerife, Miguel Zerolo, se encuentra en Sevilla por un motivo familiar grave. A su esposa, Viruca Moreno, la ha operado, a vida o muerte, en el Hospital del Rocío, el doctor Fernando Durand Neyra de un aneurisma cerebral y de un cavernoma. Gracias a Dios, Viruca se recupera de su enfermedad y podrá hacer una vida casi normal si no surgen complicaciones, que no se descartan.
Es en este trance, de una forma inoportuna, cuando aparece en la prensa que José Manuel Bermúdez se postularía a la alcaldía de la ciudad principal de Canarias, Santa Cruz, si los comités de ATI/CC así lo estimaran. No podría tratarse de una propuesta más absurda en unos momentos de gran tensión y dolor para la familia Zerolo-Moreno por los motivos ya descritos y que conoce perfectamente Bermúdez.
Hemos descendido a los detalles de la intervención quirúrgica, algo inusual en este cronista y en esta sección, para acallar a quienes están criticando a Zerolo por su ausencia del Ayuntamiento. ¿Qué pretenden, que deje solos a su esposa y a sus dos hijos en este momento?
Miguel Zerolo ha dado un ejemplo de padre y de esposo. Su familia ha estado sometida a presiones inauditas e injustas, judiciales y políticas. Hemos dicho hasta la saciedad que el sumario errático de Las Teresitas -tres años bajo secreto- ha hecho mella en la moral de esta familia y en el de todos los imputados, sin saber por qué lo están, algo poco corriente en el derecho penal español.
Quién sabe si lo de Viruca Moreno no ha sido generado por esta tensión; en realidad, nunca lo íbamos a averiguar.
En fin, que las declaraciones de Bermúdez, quizá no por su exclusiva culpa, han sido inoportunas y suenan a traición. Las relaciones entre Zerolo y Bermúdez han sido agridulces. Pero en la vida hay que saber elegir los momentos. No procedían estos comentarios en estos días. Lo que necesitan Zerolo, su esposa y sus hijos son testimonios de afecto y no elucubraciones políticas. Lo decimos desde el respeto que nos merece Bermúdez, personal y políticamente.
A Miguel Zerolo y a Viruca Moreno, nuestro cariño y nuestro apoyo. Y el deseo de que la enferma se recupere cuanto antes y vuelva a su vida normal de madre, de deportista y de empresaria. Pocas personas hemos visto con tanta entereza, con tantas ganas de vivir y con tanta valentía ante la enfermedad. Lo demás importa poco. ¡Ánimo, amigos!
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