N. VIZOSO, S/C de Tenerife
La huelga de celo convocada por la sección sindical de Transportes Interurbanos de Tenerife SA (Titsa) en el servicio urbano de Santa Cruz tuvo ayer su primera jornada caracterizada por los retrasos puntuales de las líneas 905 y 908 que unen el barrio de Ofra con el centro. Los trabajadores cumplieron su amenaza, tras persistir la paralización en las negociaciones sobre el convenio colectivo, y acataron de forma estricta la normativa laboral.
De esta forma, los conductores que decidieron secundar esta medida de presión no pisaron el acelerados más de lo necesario y se limitaron a recorrer los trayectos correspondientes a los 50 kilómetros por hora permitidos o, por ejemplo, pedían la documentación acreditativa a aquellos pasajeros que hacían uso de algún título bonificado (pensionistas, estudiantes, etc.), algo de obligatorio cumplimiento pero que habitualmente no se exige para dar mayor celeridad a la entrada del pasaje.
Si bien una huelga de celo no produce los trastornos que sí puede provocar una huelga tradicional, ayer hubo líneas como la 905 y la 908 que sí sufrieron ciertos retrasos, sobre todo a primera hora de la mañana.
Las incidencias de todos los lunes.- Pese a la existencia de ciertos retrasos, la empresa asegura que no se notó una diferencia sustancial con respecto a otros lunes de semanas anteriores. "Las únicas incidencias son las habituales de los lunes que suelen ser consecuencia del tráfico y aquellas incidencias habituales de la coordinación interna, como es el caso de trabajadores que cogen alguna baja temporal por enfermedad", explica el jefe de explotación de Titsa, Manuel Franco.
Así, aclaran que siempre se originan pequeños retrasos que se van subsanando a lo largo de la mañana y que puede haber alguna expedición en concreto que no saliera "pero exactamente igual que cualquier otro lunes".
Sin embargo, la compañía reconoce que sí ha habido más protestas por parte de los usuarios porque no sabían qué originaba esas incidencias y las achacaban a la jornada de huelga, lo que en realidad, a juicio de la compañía de transporte público, había sido motivado por las incidencias habituales.
Manuel Franco considera que el principal problema es que Titsa no puede garantizar el servicio en los horarios preestablecidos como consecuencia de su dependencia del estado del tráfico. De ahí, la necesidad de implantar carriles bus en Santa Cruz.
Por último, quiso recalcar que ayer se prestó el servicio con el mismo número de guaguas pero, en el caso de la 905 y la 908, el estado del tráfico influyó en ellas ya que son líneas que recorren trayectos de largo recorrido.
Éxito de la primera jornada.- De opinión contraria son los sindicatos presentes en Titsa. Desde la sección urbana de UGT tachan de "éxito" esta primera jornada de huelga de celo y subrayan que los 272 trabajadores que prestan su servicio al transporte en la capital la han secundado, colaborando de una u otra medida.
Asimismo, advierten de que el servicio se verá más afectado a partir de hoy, ya que ayer algunos trabajadores se habían comprometido a realizar ciertos servicios extras a su estricta jornada laboral. El sindicato argumenta que todas las líneas han visto retrasado su servicio habitual aunque son las de largo recorrido en las que más se ha notado la dilatación de la frecuencia.
Entre el desconocimiento y la resignación.- Los usuarios que ayer, a primera hora de la mañana, esperaban en las paradas de guagua se debatían entre el desconocimiento de una huelga de celo por parte de los trabajadores de Titsa y la resignación ante el mayor tiempo de espera. Algunos vecinos de la zona de Ofra optaron por utilizar el tranvía en detrimento del transporte en guagua y los módulos de la Línea 1, a su paso por la avenida Príncipes de España, circulaban especialmente llenos. Asimismo, en la parada de la calle Sargentos Provisionales se agolpaban, a primera hora, numerosos usuarios algunos de los cuales llevaban esperando el doble de tiempo de lo habitual.
Por otra parte, en el centro de Santa Cruz la normalidad fue absoluta durante todo el día de ayer. La mayoría de usuarios que esperaban la guagua en las paradas ubicadas en la avenida de La Salle, la plaza Pedro Schwartz o la plaza Weyler dijeron no notar nada especial con respecto a otros días.
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