EFE, Bruselas
La Comisión Europea se mostró ayer pesimista respecto al acuerdo sobre el cambio climático que se espera cerrar en la cumbre de Copenhague, del 7 al 18 de diciembre, para sustituir el Protocolo de Kioto. "No hay garantías de éxito", dijo en rueda de prensa el negociador para el cambio climático del Ejecutivo comunitario, Artur Runge-Metzger, tras las negociaciones técnicas en Barcelona de la semana pasada.
Es muy improbable que ocurra lo que esperaba la UE", añadió. Según Runge-Metzger, cabe esperar de Copenhague un acuerdo sobre las reducciones de emisiones de dióxido de carbono (CO2) de los países industrializados y sobre la ayuda que el mundo industrializado concederá a las naciones en desarrollo para que empiecen a tomar medidas para limitar el crecimiento en sus niveles de CO2.
No obstante, es muy probable que se consiga un acuerdo sobre detalles más técnicos como los mecanismos del mercado de carbono, por lo que tras la cita de diciembre habrá que seguir trabajando intensamente para dar forma al pacto global.
En opinión del representante comunitario, llegado este punto en las negociaciones -cuando faltan apenas cuatro semanas para la cumbre de la ONU- el debate ha adquirido un "tono agresivo" y aunque el texto del acuerdo está más consolidado aún no existen compromisos concretos.
Preguntado por la prensa acerca del papel de la UE, Runge-Metzger respondió tajante que no habría servido de nada que el bloque europeo acudiese a Barcelona con una cifra concreta sobre su aportación a la financiación pública internacional para países en desarrollo.
"Otros países no están haciendo ni los preparativos", recalcó y añadió que al menos la UE ha concretado ciertas cifras y que este gesto ha sido valorado por los países pobres que ven que sus peticiones están siendo tomadas en serio.
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