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V.MARTÍN, S/C de La Palma
El alcalde de Santa Cruz de La Palma, Juan Ramón Felipe, desafió ayer al Partido Socialista y al Partido Popular a que se pongan de acuerdo y presenten una moción de censura, un reto arriesgado que el líder nacionalista lanzó a la oposición en su primer pleno en minoría, después de abroncar al concejal popular Juan José Cabrera en su regreso al ayuntamiento, tras no hacer efectiva su renuncia al acta de edil municipal.
Cuando el Pleno tomaba conocimiento del "regreso" de Cabrera, el alcalde decidió intervenir. Fueron dos folios de reproches, advertencias, un alegato casi ofensivo en el que Juan Ramón Felipe, pese a estar "en manos" de la oposición, recriminó con dureza al concejal popular por afirmar públicamente que un edil de Coalición Canaria había dado obras a la empresa de un familiar directo.
Juan Ramón Felipe acusó a Juan José Cabrera de "poner en duda la honradez de todos los concejales y de las empresas del municipio", de poner en entredicho "a la mesa de contratación y a funcionarios de este ayuntamiento", y, "para colmo, tiene el cinismo de decir que el revuelo que se ha formado con sus declaraciones ha sido por el retraso en contestarle".
El alcalde, con un tono despectivo, dijo que "nosotros también podemos entrar en la rumorología y decir cosas que perjudiquen su imagen, la credibilidad y la honradez de usted y la del partido, de sus compañeros, de su familia... Eso es lo que usted ha hecho, tirar barro a la pared a ver si pega, encender el ventilador y salpicar a todo el mundo... desprestigia que algo queda, pero claro, qué vamos a esperar de quien primero dimite y luego renuncia a la dimisión, demostrando una ambigüedad digna de estudio".
Juan Ramón Felipe mantuvo su discurso para pedirle al que fuera concejal de Asuntos Sociales que se "baje de la cuerda floja y deje de hacer el funambulista en el circo que usted mismo se ha montado antes de que pase al papel del que hace reír a niños y grandes. Aún tenemos la esperanza de que pida perdón y diga que se ha equivocado con sus acusaciones veladas. Todos nos podemos equivocar, rectificar es de sabios e insistir en el error a sabiendas es de necios".
El discurso del alcalde sólo fue interrumpido por el concejal popular Miguel Ángel Morcuende, que dijo que "no estamos en un tribunal de la inquisición... Lo único que le ha faltado es la sentencia de fusilamiento". Mientras, el portavoz del PSC, Anselmo Pestana, se dirigió a Juan Ramón Felipe para decirle que su intervención "ha sido un error político, sobre todo cuando está en minoría y debe llegar a acuerdos con la oposición". Sin embargo, el regidor municipal tenía el mensaje claro, casi grabado, y afirmó que "por encima de la Alcaldía, está mi dignidad. Y si quieren (en referencia al PP y PSC), pónganse de acuerdo y presenten una moción de censura".
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