EL DÍA 16 de octubre fue aprobada por el Consejo de Ministros la Ley General de Comunicación Audiovisual, que se esperaba como agua de mayo para poner orden en la llamada "caja tonta", que, con la llegada de la democracia mal entendida y con el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, ha pasado a ser poco menos que el cubo de basura. Últimamente, he afirmado más de una vez en esta columna que la televisión, la pública y la privada, está pasando por horas bajas y, si me apuran, bajísimas. Y he contado que fui testigo de la llegada a Canarias de la TVE, cuyos estudios en Tenerife se establecieron en un edificio que fue construido por la empresa EL DÍA para instalar en él la dirección, redacción, administración y talleres de este periódico. Ese inmueble, repito, fue ocupado por los estudios y los servicios de Televisión Española, los primeros que funcionaron en el Archipiélago, con antenas en Izaña (Parque Nacional del Teide), antes de inaugurarse los de Las Palmas.
No sólo por razón de vecindad, ya que nuestra actual Casa fue construida junto a la primera que tuvimos en la santacrucera avenida de Buenos Aires, sino por identidad de funciones informativas y por compañerismo, varios periodistas de esta Casa intimamos, asesoramos y, a veces, colaboramos en sus tareas con los compañeros de TVE, con los que algunos periodistas, entre ellos un servidor, teníamos buena amistad. Puede decirse que algunos programas fueron iniciativa de profesionales de este periódico, que de esta forma, echábamos una mano a los recién llegados colegas que no conocían ni Tenerife ni Canarias.
Yo, que entonces era redactor-jefe de este periódico, no sólo colaboré con los nuevos compañeros, sino que aprendí mucho de ellos, porque TVE mandó a estas islas a lo mejor de su plantilla madrileña, entre otros, al malogrado Jesús Lombardía, director de la emisora, que murió a consecuencia de las lesiones que sufrió en el avión en que venía a la isla el ministro de Comercio y que tuvo un grave accidente en La Esperanza, de cuyo suceso me tocó informar para EL DÍA.
El recuerdo que tengo de aquellos primeros profesionales de la TV que conocí fue el de unas personas enteradísimas de su misión, que no se permitían ni el más leve error en su trabajo, el cual efectuaban con verdadero entusiasmo y máximo interés. Ellos lograron la primera retransmisión televisiva entre islas, cuando difundieron por todo el Archipiélago las imágenes de los originales números de las Fiestas Lustrales de la Virgen de las Nieves, santa patrona de La Palma. Los canarios de todas las islas pudieron ver, en directo, la Danza de los Enanos, el Carro Alegórico-Triunfal, la entrada de la imagen de la Patrona en la capital palmera, el tradicional combate, a cañonazos, entre el Castillo y el Barco y casi todos los números de las Fiestas. Fue una "prueba de fuego" de la TVE, que todavía recordamos los que la vimos. Todo lo que emitía TVE en Canarias, como lo que se hacía por parte de la TV pública en Madrid y en toda la Península era de auténtica calidad, a muchísima distancia de lo que se emite ahora sin ley y con la ley que nos espera, que se violará con tanta o mayor frecuencia con que se violan las escasas normas que hasta ahora han regido sobre la TV en este desafortunado país.
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