Criterios
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

TROMPULGA Y CHICHAPIÉ JOSÉ A. INFANTE BURGOS

Rápido o bien, pero acertando

10/nov/09 07:23
Compartir
Edición impresa .

LA TOMA de decisiones es el proceso mediante el cual cada persona debe escoger entre dos o más alternativas. Hay quien lo tiene claro siempre y quien no lo tiene claro nunca, depende también de las formas de ser o, a veces, de los periodos de la vida. Todos y cada uno de nosotros pasamos los días y las horas teniendo que tomar decisiones. ¿Voy o no voy? Algunas balanzas del camino son difíciles, me cago en la leche, y tienen importancia relativa en el desarrollo de la existencia -comprar la vivienda habitual-, mientras que otras son gravitantes en ella -cambiar de canal en la tele-. Poco a poco, los niños o jóvenes, para hacerse mayores, tienen que ir tomando decisiones por sí solos. Es ley de vida. Los adolescentes se dejan llevar fácilmente por el corazón, por eso hay que enseñarles a pensar con la cabeza sin retrasar lo que no puede esperar. Nada de rápido o bien, sino rápido y bien, porque hay trenes que sólo circulan una vez.

Referente a los pronunciamientos importantes o profesionales de los adultos hay dos teorías extremas: 1.- tomarlos en cataratas intuitivas basadas en nuestra cordura, formación, experiencia, reaccionando en caliente y jugando con el mínimo quebradero de cabeza; 2.- aplicar la razón sopesada de los análisis sosegados para dejar madurar la sentencia con el mensaje de "despacio que tengo prisa".

Para los administradores con margen de maniobra, el proceso de toma de decisiones es sin duda una de las mayores responsabilidades, y, en general, dependiendo de las tareas encomendadas, aplican un poco de la primera teoría -muy usual en los tratos o posicionamientos de los que a diario se dan cientos en esa actividad- y un poco de la segunda teoría -aplicándola en el diseño de la estrategia o para una compra importante- en la convicción universal de que los rápidos y tenaces vencen en condiciones normales a los lentos e inestables. Pero la clave para ser rápido y coherente, aunque de esta segunda virtud mueran algunas personas, es tener la información necesaria sobre lo que se decide, pues en caso contrario puede ser una temeridad absurda que en la vida cuesta disgustos y en los negocios cuesta dinero.

En un mercado tan competitivo como el actual, la información ha pasado a ser uno de los principales activos empresariales. Sin embargo, la recogida, integración, transformación, análisis y presentación final de todos los datos que se generan en el día a día suelen convertirse en un auténtico quebradero de cabeza y, lo que es peor, puede traducirse en una toma de decisiones muy lenta y, a veces, aún dejando reposar, poco acertada. Dicho de otro modo: en las empresas, y con la complejidad del entorno de negocios en los que nos movemos, suele existir una sobreabundancia de información, con un escaso conocimiento de ella.

Otra variable fundamental es la valoración correcta de los recursos con los que cuentas. Muchas veces crees que puedes comerte un puchero lleno y tu apetito te falla. ¿En cuántas ocasiones has sobrevalorado tus fuerzas o has infravalorado tu capacidad? En la empresa, no conozco ninguna que no tenga el defecto. Se parte de recursos limitados: humanos, informáticos, financieros, logísticos? y en el conocimiento al dedillo de ellos puede estar la facilidad para decidir rápido y bien.

Pero, con todo y con eso, el error es la parte personal del camino que con mayor fuerza compone la experiencia y sucede habitualmente en las decisiones económicas con un sumatorio de aciertos que debe superarlo.

Cuento dos equivocaciones épicas que demuestran que rápido o bien, mejor rápido y bien, la cuestión es acertar:

La discográfica Decca decidió no contratar a los Beatles. Ante la insistencia del manager Brian Epstein, el ejecutivo de nuevos talentos de la firma decidió escucharlos en vivo en el club The Cavern, en Liverpool. Cuando vio a una multitud de adolescentes intentando entrar en medio una tormenta, Rowe se impaciento y dijo "los grupos con guitarras están pasando de moda".

En la década de 1990, se esperaba la llegada del concepto de realidad virtual (VR). Apostando por ello, la compañía Nintendo lanzó al mercado el Virtual Boy. Aunque esperaban vender 3 millones de unidades, al final sólo se compraron 400.000 en el mundo. Se retiró del mercado en menos de un año, con pérdidas por 400 millones de dólares.

infburg@yahoo.es

 

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Criterios

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: