DICEN que la tenemos cogida con Zapatero y el grupo a su diestra, o mejor dicho, siniestra. Y yo digo que eso no es cierto. Porque una cosa es criticar los actos desagradables del Gobierno y la otra, vamos por partes, que uno se meta con alguien porque no le cae del todo bien. No sería justo. Pero sí lo es tratándose del garante número uno del pan y la sal de los españoles. Al ritmo actual, seguro que hay tela para tratar el tema largo y tendido. Y que conste que se lo vamos a echar en cara mientras tengamos memoria. Lo mismo que los pormenores de los derechos y las libertades, o la cultura y el saber de estos años, lamentablemente, con más que notables carencias.
Por ejemplo, vamos con un tema que zumba en los oídos: se acabó la privacidad de hablar por teléfono asuntos considerados de "lesa patria"; bajo pena de caer en las garras del espía mayor del reino de España y sus colonias. Vaya por Dios, bonita gracia para los que están todo el día dale que te pego hablando de los editoriales de EL DÍA. ¡Mucho cuidado! La otra parte es de sobra conocida: el próximo año los impuestos suben como la leche recién hervida. Tela marinera. Eso basta para llegar calvos al 2012, y como tal, Sr. ZP, se lo vamos a reprochar hasta el final de los tiempos. Incluso si hubiera que sintetizar el cuadro, diríamos que se vendió a unos sindicatos remisos a una reforma del mercado laboral. De verdad, no es raro en alguien que lo mismo le da ocho que ochenta. Porque seguro que vamos a estar mucho más cerca de la comidilla marxista de Chávez y los hermanos Castro; de la URSS no digo ni pío porque la momia yace en paz.
Amigos, un poco de pimienta para navegar con el que nos está empezando a joder con los desatinos de los dos o tres locos que amenizan la función del comunismo en el mundo. Y por cierto, mucho cuidado con la ensaladilla rusa en versión de Stalin y Cía. Luego basta de hablar de socialismo más allá de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, fuente donde beben los partidos resueltos con la justicia social, el bien común y todo eso que, hasta ahora, el PSOE ha vendido como un producto de cosecha propia.
Está claro que los partidos no tienen el monopolio del procedimiento y las formas ansiadas por las mayorías de los ciudadanos con sentido común, ni el PSOE ni sus primos hermanos del catálogo; lo que cuenta son los resultados, y que yo sepa, los sociatas mucho hablar para, al final, terminar como Felipe González, que ya saben la que armó manejando el rodillo y la corrupción. Por tanto, no me fío yo de los que van por ahí pregonando mejoras terrenales; esos son tan controvertidos como los jueces de los "western", que a poco que no se les ría la gracia amenazan con el revólver. En la Isla hay unos cuantos que tienen la costumbre de refunfuñar por los editoriales de esta Casa; parece que les molesta que los demás hagan uso de la libertad de expresión; luego, como viven con el fracaso a cuestas, lo primero que hacen es ir corriendo a la Fiscalía. Les encanta eso de estar todos los días dale que te pego con la Justicia y otras lindezas del régimen de derechos. A estos bichos no hay que ponerle asunto, son unos amargados de medio pelo.
Me guardan un cachorro de los que van por la vida jorobando a diestro y siniestro del solar patrio. Una vez, cuando Felipe González trataba de defender lo indefendible, negaron mil veces la evidencia; no, imposible, eso son calumnias de la derecha. ¡Ya! Por ejemplo, cuando surgió el escándalo del hermano de Alfonso Guerra (Juan), el hermanísimo, no fueron muchas las personas que creyeron los comentarios provenientes de la prensa, la TV y algunos sectores importantes del empresariado y la oposición. Con lo cual, y durante un buen tiempo, el PSOE se salvó de la quema. Sin embargo, cuando algunos periodistas se dedicaron a investigar los bajos fondos del entorno del Gobierno, la corrupción dejó al PSOE sumido en el desprestigio más sonado de la democracia. ¿Lo recuerdan? El resto de la historia supongo que la saben desde el comienzo hasta el final; incluido el mal sabor que dejaron los GAL en la memoria del subconsciente. En el caso de que el sub?no disfrute de autonomía a la hora de tomar decisiones. Que tampoco lo sé ni me interesa como asunto para la ocasión. Me basta con las correrías ultimadas en los estamentos donde algunos correveidiles se han hecho ricos a costa del erario. Y después dicen que uno la tiene tomada con éstos y los otros, en el fondo unos indeseables de armas tomar.
Venga Dios y lo vea. Tan pronto como se demuestre que son ciertas las fechorías cometidas, a la cárcel y sanseacabó. Por cierto, ¿cuántos de éstos formaron parte de las algaradas de mayo del 68 -digo-, o abrazaron el Contrato Social de Rousseau? ¡Qué faena!
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