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Una operación fallida de narcotráfico, origen de dos secuestros en La Laguna

Agentes de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de la Policía Nacional desmantelaron el plan de una banda para amenazar al intermediario en la compra de una partida de cocaína que no tenía la pureza exigida. A una de las víctimas la intimidaron con robar todo el dinero que hallaran en la casa de su familia.
9/nov/09 07:09
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EL PLAN fue desmantelado por agentes de la UPR de Santa Cruz./ p.f.
EL PLAN fue desmantelado por agentes de la UPR de Santa Cruz./ p.f.

PEDRO FUMERO, Tenerife

El secuestro "exprés" de dos personas detectado en el barrio de Cuesta de Piedra, en Santa Cruz de Tenerife, durante la semana pasada estuvo originado por una operación "fallida" de tráfico de drogas a mediana escala. Las víctimas fueron un supuesto intermediario en el proceso de compra de la sustancia estupefaciente y un amigo de éste. El hecho de que dos agentes de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) del Cuerpo Nacional de Policía pararan en un control al vehículo en el que iba uno de los secuestrados impidió que los presuntos autores de la retención ilegal hubiesen asaltado y desvalijado la vivienda familiar de dicho individuo para "cobrarse" lo que perdieron en la adquisición del producto.

Todo comenzó cuando una banda de presuntos traficantes de la zona metropolitana llegó a un trato con una ciudadana colombiana para hacerse con un alijo de cocaína. Los compradores querían disponer de una mercancía con un elevado grado de pureza.

En esa transacción supuestamente actuó como intermediario un hombre, natural de la capital tinerfeña, hijo de un mando militar retirado y perteneciente a una familia acomodada.

Decepción

Las cosas se torcieron en el momento en que la organización ilícita, comandada por los hermanos M.A.G.A. y R.G.A., detectaron que la droga no era tan pura como ellos pensaban y, al parecer, se sintieron engañados.

Entonces optaron por secuestrar de forma violenta al intermediario en la operación.

Tras realizar un seguimiento discreto al mediador y a un amigo, el secuestro de ambos se produjo en los aparcamientos de un conocido centro comercial de La Laguna, situado en las cercanías de Las Chumberas. Las víctimas fueron introducidas por la fuerza en vehículos diferentes y cada una estaba custodiada por dos secuestradores, según una de las fuentes consultadas por EL DÍA.

En al menos uno de los turismos, los presuntos autores del delito se sentaron en el sillón del copiloto y en el asiento trasero, mientras que la víctima fue obligada a conducir con un destornillador pegado a su costado, con el fin de intimidarla.

Al mencionado intermediario le advirtieron entonces de que se dirigirían a la vivienda de su familia para robar todo el dinero y los objetos de valor que encontraran. Dicha casa está situada en una céntrica calle de Santa Cruz de Tenerife, según la información a la que tuvo acceso este periódico.

Una pareja de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) se hallaba realizando un control en la calle Domingo Pisaca Burneo, en las cercanías de Cuesta de Piedra. A los agentes les llamó la atención que un conductor agitaba las manos con gran nerviosismo y ansiedad en el interior de un turismo.

Dicho comportamiento les pareció muy extraño, por lo que dieron el alto al citado ciudadano. Fue en ese momento cuando el conductor les pidió que lo ayudaran porque estaba siendo víctima de un secuestro.

Los miembros de la Policía Nacional desenfundaron sus armas reglamentarias y exigieron a los ocupantes del coche que bajaran del automóvil. En ese momento, se produjo el arresto de los dos acusados de retención ilegal por parte de los integrantes de la UPR.

Pero los supuestos secuestradores que iban en el otro coche observaron la escena y consiguieron huir hacia el centro de la capital tinerfeña.

La existencia de una segunda víctima en el coche que escapó les fue comunicada a los policías instantes después por el primer liberado. Entonces, los agentes obligaron a los arrestados a que llamaran por teléfono a sus "compinches" para que dejaran en libertad al amigo del mediador en la compra de la cocaína.

Para cumplir la exigencia de los funcionarios, uno de los apresados utilizó una frase similar a: "Suéltalo que estamos con la Policía Nacional".

Liberación

Los otros dos secuestradores cumplieron ese "ultimátum" y, de hecho, el segundo afectado llamó 10 minutos después para decir que lo habían dejado libre en las proximidades del Pabellón Municipal de Deportes de Santa Cruz.

El caso está siendo investigado por agentes del Grupo de Homicidios de la Brigada Provincial de Policía Judicial, según otra de las fuentes consultadas por EL DÍA.

Uno de los arrestados por la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), M.A.G.A., tiene 22 años, mientras que el otro, R.G.A., es dos años más joven.

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