DECIR QUE LA PRIMERAvictoria del Tenerife Rural ha llegado en un buen momento podría suponer que se pretende esconder el pésimo arranque liguero de este equipo en las jornadas que llevamos de liga. Nada más lejos de nuestra intención.
Sin embargo, el haberla conseguido en una semana de tanto movimiento puede resultar un revulsivo anímico para la plantilla. El área deportiva del club anhelaba cambios en la estructura del equipo habida cuenta del pobre rendimiento de determinados jugadores. La llegada de Fergerson y de Ayón exigía una dinámica diferente en el desarrollo de los partidos y, cuando menos, aspiraba a ofrecer un nivel de competitividad mayor. En la primera aparición el objetivo parece haberse logrado.
Pero, si me permiten, me quedo con la victoria. El nivel de juego es cierto que mejoró pasadas actuaciones, algo, por otra parte, que no era muy difícil conseguir. Pero la necesidad de ganar estaba por encima de cualquier mejoría. El triunfo va a suponer una descarga de ansiedad considerable y además va a fortalecer la tesis que sostiene que los cambios en el equipo eran de obligado cumplimiento.
No parece que vayan a ser los únicos movimientos. Las horas de Freeman, dentro del vestuario, parecen estar contadas. La posible llegada de Lou Roe, aun con sus treinta y siete años, daría otro salto de calidad a la plantilla.
Queda mucho por mejorar. El nivel de los jugadores nacionales tampoco se está correspondiendo con las expectativas que se tienen sobre ellos. Las prestaciones ofensivas del colectivo deben aumentar considerablemente. Las victorias deben ir llegando obligatoriamente en las próximas jornadas. Pero de lo que no cabe duda es que el grupo, por lo menos durante una semana, ha parado la caída peligrosa en la que estaba abocada la entidad.
Vigo, también con sólo una victoria, es la próxima parada. Hay oportunidades que no deben dejarse escapar.
*Entrenador Superior de Baloncesto
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