UNO SE PREGUNTA por qué los responsables de las distintas administraciones públicas, corporaciones, departamentos del Gobierno autónomo, representantes del Ejecutivo de la nación y demás titulares de la cosa pública no incluyen en su agenda diaria la contestación a los muchos interrogantes que, desde los medios de comunicación, se hacen a estas personas que ocupan cargos. En este terreno, a un servidor le sobran nueve dedos de las dos manos para contar las respuestas que, en mucho tiempo, ha recibido de organismos gubernamentales a las preguntas o a los comentarios que atañen a diferentes organismos que cada día trato en esta modesta columna. La respuesta de la que tengo memoria fue de la Consejería de Obras Públicas del Gobierno de Canarias a un artículo referente a un puente que permanece en obras y sin visos de comunicación en la autopista del Norte TF-5. De los demás temas expuestos, nada de nada, pese a que muchos de los cuales son realmente importantes.
En este apartado podría citar el caso del Plan General de Ordenación del municipio de Tacoronte, que, a fuer de inapropiado y hasta nocivo para el término municipal, mantiene a los tacoronteros en constante guerra con el alcalde, don Hermógenes Pérez. No sé todavía el resultado del pleno convocado para el viernes último, pero pocas eran las esperanzas de arreglo después de meses de hostilidades entre las partes, masiva manifestación de protesta y presentación de cientos de firmas contra el Plan que, dicen los tacoronteros, arruina y prácticamente reduce las tierras de cultivo para dar paso a la especulación urbanística.
En todo este tiempo, la Alcaldía de Tacoronte, en vez de dar al pueblo una información clara y completa de sus propósitos, permanece en silencio y manda a la gente a leer los papeles que describen el PGO como si cada vecino fuera ingeniero agrónomo, que la protesta es por el daño agrícola que produce a la fértil comarca.
Otro silencio incomprensible y preocupante es el que mantiene la Dirección General de Costas no sólo con pasadas atrocidades como la que sufrió el poblado de Cho Vito, sino con el trágico suceso ocurrido en el Acantilado de Los Gigantes, con resultado de dos personas muertas. Ni una palabra para explicar con claridad qué fue lo que pasó y, en definitiva, quién o quiénes son los responsables de lo sucedido. El Ayuntamiento de Santiago del Teide ha dado a la prensa su versión de los hechos y las consecuencias del mismo, sin ocultar la intervención de Costas paralizando obras de posible seguridad e instruyendo expedientes sancionadores. Es fácil para los responsables dar una explicación detallada de lo ocurrido. Y el señor subdelegado del Gobierno, que en esta ocasión ha asumido la defensa del organismo estatal, podría también dar la explicación oportuna al pueblo de Tenerife. Entiendo que el señor subdelegado está en esta provincia no sólo para desempeñar facultades y obligaciones que atañen legalmente al Estado, sino para ser "puente" entre el Estado y Tenerife.
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