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D.BARBUZANO, La Laguna
El Plan Especial de Protección del Casco (PEP) promociona los hoteles con encanto, que son aquellos establecimientos pequeños que se ubican en edificios históricos o casas antiguas, y La Laguna ya tiene el primero de estos hoteles, del que se puede afirmar que es el más pequeño de Tenerife, pues sólo tiene cuatro habitaciones.
En sus diferentes salones se respira buen gusto en lo relativo a la decoración, así como en su patio, adornado con objetos típicos y sin faltar los hachones, que, al ser encendidos de noche, aportan una luz romántica a la energía procedente del alumbrado publico.
A este hotel se le ha puesto el nombre de Casa Rural La Asomada del Gato, y se localiza en una antigua casona de la calle Anchieta, concretamente la número 45, en la que vivió el historiador y sacerdote lagunero José Rodríguez Moure.
Lo curioso es que al frente del hotel se encuentran tres hermanos (la mujer es la que cocina), que miman el hotel y, lo más importante, transmiten al cliente una sensación de paz, cariño y hospitalidad que le hacen sentir como en su propia casa.
A la hora de la presentación del hotel, se destaca que es una casa rural del siglo XVIII y que está catalogada como patrimonio, siendo notorio que su ubicación esté en pleno centro del casco histórico de la Ciudad Patrimonio de la Humanidad.
Las instalaciones cuentan con cuatro habitaciones tipo suite, situadas alrededor de un bello patio lagunero central y dotadas de televisión, aire acondicionado y calefacción. Existe un servicio de almuerzos y cenas para los huéspedes. Es, además, un lugar de cierta relevancia para la celebración de eventos con capacidad para 60 comensales en un entorno elegante y distinguido. También dispone de un servicio de elaboración de menús y presupuestos personalizados.
El mobiliario de los salones es de madera y las sillas son antiguas del estilo victoriero, donde el color de la madera del techo con las vigas rústicas originales toscamente labradas contrasta con el rojo de sus paredes, no faltando una biblioteca con libros para todos los gustos. La chimenea aporta confort al hotelito, todo ello unido a unas bellas lámparas y una decoración de suma elegancia.
Remanso de tradición.- El patio es un remanso de belleza y tradición, con un pavimento de losetas de barro, mesas y sillas, la piedra de lavar con flores en su interior, la destiladera del agua colgada en la parte alta de cara al exterior, sin olvidar una iluminación a base de faroles antiguos o hachones para las veladas íntimas.
El hotel abre sus puertas también para todo aquel que quiera degustar las exquisiteces de su carta, así como las comidas especiales que se encarguen como pucheros o cazuelas.
El hotel La Asomada del Gato persigue ofrecer al cliente sensaciones y amistad y concede, como dicen sus propietarios, "su distintivo a nuestros clientes, que superan nuestras pruebas de excelencia al ser servidos por nuestros cualificados profesionales y colaboradores, nutriéndonos también de las opiniones de quienes nos visitan y renovándolo año tras año".
Sentido de hogar.- La idea del Plan Especial ya tiene el primero de sus frutos y es este hotelito con alojamientos románticos y con encanto. Un lugar en pleno casco histórico donde un privilegiado entorno, una atención personalizada y una decoración cuidada al detalle marcan la diferencia.
Una de las cosas que más valora el público es que la familia propietaria del hotelito vive en el mismo, por lo que se crea un sentido de hogar que el cliente valora mucho.
En algunos comedores, por ejemplo, hay librerías, donde el cliente puede coger el ejemplar que desee y utilizar todas las dependencias como si se sintiera en su propia casa, y no es por casualidad ya que el hotel, a la hora de diseñarlo, fue creado para ello.
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