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DORY MERINO, Tenerife
John Waters, periodista del rotativo irlandés Irish Times, va con pelo largo, barba, y unos ojos de niño, que muestran la infinita curiosidad que tiene por todo. Ha participado en Tenerife en el inicio de curso del movimiento católico Comunión y Liberación, donde explicó su conversión.
Mr. Waters, usted ha nacido y crecido en un entorno profundamente católico, hasta que llegó un momento de su vida en el que, aún manteniendo su amor por Jesús, le dio la espalda a la Iglesia, ¿qué le ocurrió?
No fue realmente un acontecimiento en concreto, sino una sucesión de momentos que se acumularon hasta llegar a ese paso. En esencia, fue el enfrentarme a un sentido particular de libertad, la estimulante posibilidad de ser capaz de sacudirme de encima las restricciones y las prohibiciones que yo asociaba con mi infancia. También hubo una sensación de echar una mirada severa a la Iglesia y encontrarla en búsqueda, como hacen los jóvenes con los adultos. Tenía una visión muy simplista de la realidad -como la que se espera de un chaval con 19 años- pero carecía de una fuente de sabiduría que me orientara.
Llegó un momento en el que fue atraído por la excitación que rodeaba la generación del 68. ¿Cómo influyó esta generación en usted?
Yo no era consciente de que vivía la generación del 68. No tenía conocimiento directo de lo que estaba ocurriendo. Mi visión del mundo era como el de un receptor de mensajes culturales, y fue mucho más tarde cuando comencé a entender sus enormes implicaciones sociales y políticas. Me atraía la idea de libertad o la excitación del rock´n´roll. Me atraía el fútbol, en especial George Best, y desarrollé la idea de que la vida tenía la capacidad de ser excitante.
¿Encontró la felicidad en lo que se le proponía en aquel tiempo?
No puedo decir que no encontrase nunca la felicidad. Hubo veces en que sí lo hice. Pero lo que sí puedo decir es que nunca sentí que había descubierto lo que deseaba. En mi último libro, "Lapsed Agnostic" ("El agnóstico decadente"), hablo sobre el alcohol como metáfora y fue parte real de esta búsqueda de la respuesta evasiva. El momento de perfección parecía estar en alguna parte de la tercera copa, pero nunca supe exactamente cuándo había llegado a él.
¿Qué ha motivado su regreso a la Iglesia?
Ésta es una pregunta difícil, porque no fue un simple gesto, una sola experiencia o un acontecimiento simple. No puedo anunciar sencillamente mi redescubrimiento de Cristo, del catolicismo y de la verdad. Acabo de terminar un libro, que se llama "Beyond Consolation" ("Más allá de la consolación"), que intenta describir la lucha entre la cultura y el lenguaje, con el fin de reconstruir el sentido de la trascendencia, de dar un paso atrás desde el borde del abismo que nuestra cultura ha colocado a nuestro lado. No puede haber ninguna forma piadosa o sentimental para captar esto en pocas palabras, por mucho que me gustaría que fuera así de simple. Se trató de un cambio gradual. Es un despertar a la totalidad de mi propia naturaleza y del universo. Es una nueva forma de pensar. Es un viaje totalmente nuevo hacia la realidad, para encontrar todo nuevo, como si fuera la primera vez. Porque de hecho, es la primera vez.
El acto que presentó en Tenerife llevaba el título "El camino al verdadero conocimiento", algo que las personas relacionan con una mayor información y con la ciencia, pero, ¿qué es verdadero conocimiento para usted?
El verdadero conocimiento significa ser despertado a lo extraordinario de todo. He pasado la mayor parte de mi vida viendo todo como aburrido. Ahora me doy cuenta de que no era consciente de las cosas, sino que me detenía en las descripciones culturales que se me daban. Todo era un atajo al conocimiento. Llegaba a las palabras y pensaba que así llegaba a las cosas. Las palabras creaban en mi mente un sentido de las cosas superficial, y por tanto pensaba que eso significaba que las cosas en sí mismas eran superficiales. El despertar del que hablo no es realmente nada "místico" o "espiritual", sino una relación con el mundo desnudo: mi desnudez y la desnudez del mundo. En esta nueva relación, veo las cosas de manera diferente. Veo todo despojado de su significado impuesto, incluyendo mis prójimos. Ya no puedo usar las cosas que solía usar para pasar por la vida.
¿Qué tiene que ver el descubrimiento de la fe con este camino al verdadero conocimiento?
La fe es verdadero conocimiento. No hay nada que se pueda llamar fe que implique simplemente aferrarse a algo que no se puede conocer, pero solo "creer en", en la esperanza de que con eso te basta. La evidencia está ahí o no está. El único camino a la fe es mirar la evidencia, que es decir mirar a lo que está enfrente de tus ojos. Esto, ¿disipa mi pesimismo o no? Yo no pierdo mi tiempo mirando estatuas y deseando que se muevan para "probar" que Dios existe. Miro a la estatua y lo sé; desde lo que es, desde su misma inmovilidad, que Dios existe.
El escritor y periodista irlandés John Waters participó recientemente en Tenerife en la inauguración del curso de Comunión y Liberación, donde impartió una conferencia en la que expuso su conversión.
Comunión y Liberación es un movimiento de la Iglesia católica, que está presente en más de 80 países y tiene como finalidad la educación cristiana madura de sus integrantes y la colaboración con la misión de la Iglesia en todos los ámbitos de la sociedad contemporánea.
Waters, columnista del progresista Irish Times, y crítico musical relacionado con los grupos más destacados de la música de Irlanda, estuvo inmerso en la generación del 68, enarbolando con sus amigos la bandera contra las tradiciones y en búsqueda de la libertad.
Como ocurrió con otros de su generación, su vida cayó en el desastre hasta que encontró ayuda.
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