CARLOS ACOSTA, S/C de Tfe.
Todo comenzó con un informe técnico que certificó, en marzo de este año, que el techo del Parlamento estaba afectado por las averías que dejó la tormenta "Delta" (noviembre de 2005), que nunca fueron reparadas y que causaron "humedades y destrozos en el exterior", así como que en el salón de plenos había una invasión de polillas que amenazaba la solidez de la estructura del edificio y también otra de cucarachas, recuerda el vicepresidente segundo de la Mesa, Juan Carlos Alemán. Se hizo evidente que habría que iniciar las obras de inmediato y con "carácter de emergencia" justo a las puertas de un recorte presupuestario, lo que dificultaba convencer a los escépticos de la necesidad de gastar dinero en este inmueble catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) de la Comunidad Autónoma.
La Mesa "podía enfrentar responsabilidades" en caso de un accidente y ordenó estudios arquitectónicos que concluyeron que la techumbre podía resistir, con independencia de que había que repararla porque existía el peligro de que las lluvias afectaran las pinturas que cubren el techo del salón del plenos.
Se efectuaron perforaciones ligeras en las vigas para comprobar su estado de conservación y se vio que no estaba afectado, pero de forma sorpresiva, toda la madera que cubre y sostiene la pared del fondo del salón del pleno resultó que estaba dañada, así como los marcos de los dos cuadros que están allí, y que también son BIC, que estaban carcomidos "en un grado tremendo", aunque no las pinturas en sí mismas.
Toda la estructura del hemiciclo estaba podrida al punto que "un niño, con su manita, podría apretar una viga y convertirla en arenilla", afirma Alemán.
Por si fuera poco, las líneas eléctricas del edificio estaban sobrecargadas, por lo que también había necesidad de enfrentar este problema.
El Parlamento decidió poner el asunto en manos de las autoridades (el Cabildo de Tenerife y Patrimonio de la Comunidad Autónoma). Desde entonces, el desembolso efectuado alcanza ya los 100.000 euros, cifra que se verá sobrepasada con toda seguridad porque todavía hay más pruebas de estructuras por realizar y, eventualmente, nuevos trabajos por iniciar.
Se trata en concreto del techo del denominado salón de los pasos perdidos, que sirve de antesala al de los plenos. "Si resulta que está afectado por la polilla se cerraría para efectuar los trabajos, pero aún podremos celebrar el último pleno del año en el hemiciclo", confía Alemán lleno de optimismo.
Uno de los motivos para justificar este gasto ahora, en plena crisis, "además del carácter BIC del edificio, es que su actividad atrae a unos 15.000 visitantes anuales que dinamizan la actividad comercial del centro de Santa Cruz de Tenerife", señala Alemán, quien matiza que las obras "han perjudicado al comercio de la zona".
Hasta que llegue el final de los trabajos, y desde que comenzó la actividad parlamentaria en septiembre, los plenos se efectúan en el salón de actos de la Cámara, situada en la parte nueva del edificio.
Sobre la futura ampliación de sus instalaciones, Alemán explica que la situación "sigue en estudio". Como se recordará, el Parlamento ya ha ordenado varios informes técnicos sobre algunos de los inmuebles circundantes que podrían ser anexados.
"Tenemos cuadros valiosos guardados en los sótanos porque no hay espacio para exhibirlos", lamenta el vicepresidente segundo de la Mesa.
"El Parlamento tiene claro que quiere crecer a su alrededor, pero no tiene fecha para hacerlo", deja claro Alemán.
El debate sobre una eventual mudanza a otra parte, puntualiza, "siempre está y estará abierto", si bien aclara que la apuesta adoptada por la Cámara es su permanencia donde está.
Así, el plan director trabaja en la línea de permanecer en el edificio, aclara. "Esta es la realidad: por eso se han puesto en marcha estas obras de reparación, si bien nadie puede poner puertas a los debates", concluye Alemán.
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