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M. GÓMEZ, S/C de Tenerife
El empresario argentino Emiliano Kargieman, cofundador de Core Security Technologies y director de Aconcagua Ventures, ha desarrollado durante los últimos años una intensa labor de divulgación sobre la emprendeduría. Actualmente se encuentra en Tenerife, donde colabora con la Universidad de La Laguna en la generación de proyectos de empresas "spin-off" -a partir de ideas surgidas de grupos de investigación universitarios-, y participará el próximo miércoles en el encuentro "Oportunidades de negocio. Una visión desde Silicon Valley", que tendrá lugar en la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, organizada por la Fundación Universidad Empresa de la ULL en colaboración con el Cabildo y la propia Cámara.
¿En qué situación se encuentra la ULL para crear empresas de base tecnológica?
Desde el punto de vista de la investigación que están haciendo los distintos grupos de la Universidad me he llevado una sorpresa muy positiva. Hay grupos con un potencial enorme y están generando potencial intelectual defendible y patentable a nivel europeo sobre el que se pueden montar, sin duda, empresas de base tecnológica. Por supuesto que es un camino largo hasta que se sistematice y dé lugar a varias compañías todos los años, pero se están dando los primeros pasos, que son importantes, porque serán los casos ejemplo que demostrarán a los que vengan después que es posible.
Sin embargo, los ránking sobre calidad investigadora suelen colocar a la ULL en los últimos puestos del país.
No conozco esos ránking, pero sí otras universidades en el mundo y tengo mucha experiencia con grupos universitarios en Latinoamérica y Estados Unidos, y veo bastante bien a la ULL. Veo un camino que está empezando a recorrer, y hay que hacerlo, sostenerlo y darle las herramientas.
¿En qué áreas o sectores ve mayores posibilidades de que empiecen a salir esas empresas?
En particular, algunas de informática y otras que tienen que ver con Física y Astrofísica, que tienen cosas muy interesantes en óptica. Por el momento no he evaludado el potencial de biotecnología, donde tengo la esperanza de encontrar ejemplos interesantes.
¿Qué papel debe desempeñar el investigador y docente universitario en la creación de este tipo de empresas?
Lo primero es la formación, tratar de transmitir a los estudiantes que el único camino posible no es estudiar para luego pasar a trabajar como funcionarios o en alguna empresa, sino que pueden seguir el camino de construir riqueza a partir del conocimiento, y que parte de su responsabilidad como ciudadanos es transformar la formación que se les da en riqueza que luego se derrame al resto de la sociedad. Ese empuje a la emprendeduría es una de las principales tareas que deben asumir profesores e investigadores, y estos últimos en particular empezar a entender entre sus responsabilidades la generación de riqueza para su región y su sociedad.
¿Cree que la ULL debe hacer un esfuerzo mayor para enseñar a emprender y no limitarse a la transmisión de conocimientos?
Lo está haciendo, existe conciencia en todos los sectores de la Universidad, incluyendo el profesorado, de que éste es el camino y que parte del futuro consiste en abrazar esta idea de poder emprender desde el conocimiento compañías que produzcan riqueza. Tardará un tiempo en dar frutos, pero sin duda está el enfoque y la visión de ir hacia este objetivo, y toda la gente de la ULL lo tiene muy claro.
¿Es un mito que la Universidad vive de espaldas a la sociedad y el tejido productivo?
Tradicionalmente, en cualquier lugar del mundo a donde vayas, incluso en las universidades de Silicon Valley, lo que quieren hacer los investigadores es investigar, hacer ciencia por la ciencia misma, y está bien, porque la investigación de base es fundamental. Eso no es propio de ningún país en concreto, es así en todos lados. Lo importante es saber que éste no es el único camino, que la Universidad y la sociedad en su conjunto deben ayudar a empujar para que aquellos investigadores con interés en crear riqueza a partir del conocimiento tengan los caminos abiertos para ello. Eso se está entendiendo muy bien aquí.
¿Es posible enseñar a innovar?
He reflexionado bastante sobre eso y creo que sí es posible, que hay un modo de enfrentarse a los problemas que es propio de los que innovan y que es una forma de pensamiento y de resolver problemas en tiempo real que se puede enseñar y que es factible de aprender. No es algo con lo que uno tenga que nacer, ni mucho menos. Es un músculo que se entrena.
¿Cómo animar a emprender en tiempos de crisis?
La crisis es precisamente un estímulo para emprender. Cuanta mayor seguridad y tranquilidad hay, la gente tiene menos motivos para tomar algo de riesgo. Muchas de las empresas más innovadoras han nacido en momentos de crisis. Cuando todo a tu alrededor es inestable y tiene algún componente de riesgo, el riesgo adicional que supone un proyecto empresarial se evalúa como un poco menor, y eso es un buen incentivo.
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