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G. MAESTRE, S/C de Tenerife
Es el alimento canario más conocido internacionalmente junto con las papas arrugadas y el mojo, pero el gofio parece haber caído en desgracia en los últimos años, puesto que en las últimas dos décadas ha pasado de ser un alimento presente en todas las cocinas a consumirse muy de vez en cuando.
Es cierto, el gofio se sigue encontrando en el 83% de los hogares canarios, según se refleja en un estudio elaborado por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca del Gobierno de Canarias, pero el consumo se ha desmoronado, y si antes eran pocos los que no desayunaban una taza de leche y gofio, ahora esta práctica ha sido sustituida de manera generalizada por el consumo de cereales americanos, café o bollería.
"Nuestro objetivo, ahora que este estudio nos ha confirmado cómo es el consumo de gofio en las Islas, será dirigirnos a los más pequeños, puesto que cuanto más adulta es la población, mayor consumo de gofio se registra", explicó ayer el director general de Alimentación, Guillermo Díaz Guerra, que relacionó esta circunstancia con la necesidad de hacer "un mejor márketing, más moderno y que el producto tenga una presentación más atractiva".
Por su parte el catedrático de la Universidad de La Laguna Arturo Hardisson, recordó que las virtudes nutricionales del gofio "son incuestionables" y precisó que "previene enfermedades, por su composición natural y gran calidad, y la obesidad, porque no contiene grasas, como sí sucede con otros productos que se han puesto de moda".
Respecto al estudio, destaca el hecho de que un 32,4 por ciento de los canarios asegura que no consume gofio, y del 76,6 que dicen que sí, el 56,3 por ciento lo toman a diario, lo que demuestra que se trata de un producto que satisface y fideliza a sus compradores.
La taza de leche y gofio en el desayuno es la utilización mayoritaria de este tradicional producto, pero también son muchas las personas que se lo añaden al potaje o lo comen amasado o como escaldón.
Especial mención tiene el uso que se hace de este producto en repostería, donde se utiliza para hacer bizcochones, mousse y postres con plátano.
En relación a las variedades preferidas, se da la circunstancia de que es diferente en la isla de Tenerife, donde se prefiere el de mezcla trigo-millo o el de siete cereales, que en Gran Canaria, donde el 62,5% de los consumidores se inclinan por el millo.
Es por todo ello, por lo que el Gobierno negocia con los productores la puesta en marcha de una campaña de promoción que permita mantener e incluso haga prosperar la actividad de los molinos -que se estima que dan trabajo a 500 familias del Archipiélago-, a través del impulso del consumo de gofio, entre los niños.
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