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TACHI IZQUIERDO, Tenerife
El Colegio de Arquitectos ha calificado de "auténtico atentado" al patrimonio de la ciudad las obras que se realizan en la Piscina Municipal Acidalio Lorenzo, y que consisten en la realización de una cubierta metálica sobre las gradas.
El decano de esta institución, Virgilio Gutiérrez, señaló que el Colegio de Arquitectos "siempre ha enfatizado sobre la necesidad de defender los elementos de la arquitectura contemporánea de calidad y que se incluyan en el patrimonio a proteger y a conservar". En este sentido, señaló que "en el Colegio consideramos que esta actuación es un atentado a la arquitectura contemporánea y a uno de los accesos fundamentales de la ciudad".
El decano comentó que en el caso concreto de la obra que se está realizando, "se está concluyendo una estructura para instalar unos paneles solares que distorsionan el valor de un espacio público de calidad, con una actuación carente de sensibilidad y con poco rigor de la solución constructiva".
Falta de sensibilidad
Gutiérrez indicó que las obras "deben de tener un mínimo de sensibilidad hacia los lugares y ésta no la tiene en absoluto", y afirmó que "es la visión que tenemos todas las personas que conformamos la demarcación del Colegio ", por lo que aseguró, "queremos transmitir nuestra tristeza ya que no hay un mínimo de sensibilidad con un ejemplo de arquitectura contemporánea de calidad y que tampoco existe con lo que es una ciudad abierta al turismo."Lo que se está haciendo habla muy mal de lo que somos y debemos vender, pues colocar unos paneles solares se puede hacer bien y esto es un ejemplo de lo que no hay que hacer", remarcó el decano.
Virgilio Gutiérrez señaló que en su día se reclamó a través del Cabildo la catalogación y consideración dentro de un tipo de norma que posibilitara el cuidado de obras arquitectónicas significativas, y que en el caso de las piscinas dijo que "forman parte del catálogo que incluye el nuevo Plan General de Santa Cruz, por lo que "nos cuesta mucho entender que se ejecute una obra que desvirtúa el valor de este proyecto, sobre el que ya se hizo una reforma en la que lamentablemente se eliminó el trampolín, que era una seña de identidad en el acceso a la ciudad".
Gutiérrez recordó que esta piscina es una obra de los años 70 del Siglo XX, "básica para entender la aportación de los arquitectos de una generación esencial como son Rubén Enríquez; Luis Cabrera anteriormente y Javier Díaz Llanos y Vicente Saavedara con posterioridad, todos implicados en los aspectos de la arquitectura, el territorio y el paisaje".
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