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AGENCIAS, Rabat/L.P.
El monarca Mohamed VI de Marruecos afirmó ayer que ha llegado la hora de afrontar "con toda la firmeza necesaria la escalada bélica" de los "adversarios de la integridad territorial" y se mostró dispuesto a no "renunciar ni a un grano de arena" del Sahara Occidental. En un discurso con motivo del 34 aniversario de la Marcha Verde, tras la cual Marruecos se anexionó ese territorio, consideró que los opositores al plan de autonomía marroquí han fomentado "un plan de conspiración recurriendo, entre otras estratagemas, a la extorsión, las presiones, la provocación y la perversión del espíritu de la legalidad internacional".
"Ha llegado el momento de que todas las autoridades públicas redoblen la vigilancia y la movilización para contrarrestar, con la fuerza de la ley, todo atentado contra la soberanía de la nación, así como de preservar, con toda la firmeza requerida, la seguridad, la estabilidad y el orden público", apuntó en su alocución.
Para Mohamed VI, "no hay lugar para la ambigüedad: o el ciudadano es marroquí, o no lo es. O se es patriota o se es traidor. No hay término medio entre el patriotismo y la traición".
El monarca dijo a los "enemigos" de la integridad territorial que "saben mejor que ninguno que el Sahara es una causa crucial para el pueblo marroquí", así como que haciendo de esa cuestión "la piedra angular de su estrategia bélica, confirman que son el verdadero protagonista en este conflicto artificial".
Añadió que "Marruecos rechaza prestarse a una demagogia sobre los derechos humanos, sobre todo por parte de regímenes y de grupos fundados en la negación y violación de los mismos", que a su juicio se sirven de la explotación "de la situación inhumana" en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia). A su vez, indicó que tanto Argelia como los organismos internacionales "deben asumir su responsabilidad para garantizar a esos conciudadanos una protección efectiva", lo que según él requiere el censo de esas personas y "el respeto de su dignidad y de la facultad de ejercer su derecho natural a la circulación y al libre retorno a su patria, Marruecos".
Y "con el mismo apego a la legalidad internacional", mostró la disposición de entablar "conversaciones serias para encontrar una solución política consensuada, realista y definitiva" al conflicto, "sobre la base de la proposición de autonomía y en el marco de la soberanía del Reino, de su unidad nacional e integridad territorial".
Por su parte, la defensora de los Derechos Humanos en el Sahara Occidental Aminattou Haidar aseguró ayer que la zona se ha convertido "en una gran cárcel", al tiempo que denunció la desaparición de 526 saharauis.
Haidar, que fue la primera conferenciante que participó en el programa "Gran Canaria Solidaria 2009", en la semana que gira en torno a la violación de los Derechos Humanos en el Sahara Occidental y Palestina, subrayó que "todos los derechos básicos están secuestrados en las zonas ocupadas por el estado de Marruecos, con lo que el Sahara Occidental se ha convertido en una gran cárcel para todos los saharauis".
Sobre la cantidad de muertos que se contabilizan desde la ocupación marroquí, en 1975, apuntó que "es difícil contabilizar el número de personas muertas, asesinadas, porque hay demasiados que se han quedado en fosas comunes y además porque hay demasiadas personas aún de las que se desconoce su paradero".
"He visto cómo el estado marroquí pedía que se lanzara a personas desde los aviones con vida, han empleado armas de destrucción masiva, se ha enterrado a varios grupos de personas en fosas comunes y se ha maltratado a saharauis de todas las edades, incluso a mujeres embarazadas o con bebés", aseveró.
Por último, Haidar confesó que ha sufrido y sigue sufriendo amenazas de todo tipo por su defensa de los derechos humanos en el Sahara Occidental y por "dar a conocer, en todo el mundo, lo que sucede en las zonas ocupadas del Sahara Occidental".
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