AGENCIAS, Londres/Kabul
El primer ministro británico, Gordon Brown, defendió ayer su misión militar en Afganistán e insistió en que el Reino Unido "no puede, no debe y no se marchará" de ese país.
En un discurso pronunciado en el Real Colegio de Estudios de la Defensa, en Londres, a raíz de la preocupación por el alto número de víctimas británicas en Afganistán, Brown dijo que la acción militar en ese país es la "primera línea de defensa" contra posibles ataques terroristas en el Reino Unido.
Pero reconoció que su estrategia no está exenta de "peligros y riesgos", al tiempo que confió en que el presidente afgano, Hamid Karzai, ayude a combatir la corrupción.
Brown advirtió de que la red terrorista Al Qaeda aún prosigue con los complots para atentar contra el territorio británico a través del entrenamiento de terroristas.
Explicó que en los últimos días se ha puesto de acuerdo con el presidente afgano, Hamid Karzai, sobre una serie de medidas para mejorar la seguridad, el desarrollo económico y las relaciones con los países vecinos de Afganistán, como Pakistán.
Al mismo tiempo, Brown expresó su esperanza de que en su discurso de inauguración, el próximo día 19, Karzai dé a conocer detalles de sus planes para luchar contra la corrupción, mejorar las fuerzas armadas y la gobernabilidad del país.
Por otra parte, la OTAN aseguró ayer que está llevando a cabo operaciones de búsqueda para dar con el paradero de dos soldados extranjeros que desaparecieron hace dos días en el oeste de Afganistán, durante una "misión rutinaria de abastecimiento" de las tropas.
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