MUCHOS años después de haberlo perdido de vista y de no tener noticias de él, he vuelto a saber de José Díaz Herrera, un periodista que trabajó conmigo en tiempos de la Transición, y unos años antes, cuando yo ocupaba la Jefatura de Redacción de este periódico. Díaz Herrera era entonces un joven con vocación, un muchacho emprendedor y entusiasta que nunca decía no a nada y siempre estaba dispuesto a emprender cualquier misión, cualquier trabajo informativo que se le encargase. En aquel tiempo había que caminar con pies de plomo. Era cuando ocurrían altercados estudiantiles en el entorno de la Universidad de La Laguna, que acababan con cargas policiales bastante violentas a cargo de los "antidisturbios" que, llegados de la Península, se estrenaban en aquellos primeros meses de libertades, confundidas con libertinaje por estudiantes y sindicalistas, principalmente. En una ocasión, los trabajadores de varias empresas de la Isla, encabezados y aleccionados por los líderes sindicales, llegaron a "ocupar" materialmente La Laguna y hasta algunos se subieron al campanario de la Catedral para hacer sonar las campanas a media noche.
Díaz Herrera, con algunos compañeros, se desenvolvía entre las manifestaciones y las cargas sobre las cuales informaba con detalle cuando llegaba a la Redacción. Era una persona valiente que, alguna que otra vez, recibió un porrazo perdido en los disturbios estudiantiles o sindicales.
El entonces joven colega usaba el seudónimo de "Roger", con el que firmaba sus informaciones y sus artículos de opinión y que utilizaban para llamarlo sus compañeros de trabajo, en especial el querido Reguero, que lo acompañaba en las tareas muchas veces. En tiempos más tranquilos que aquellos de la Transición, Díaz Herrera elaboraba reportajes sobre temas que él mismo buscaba. No sé si recordará aquel que hizo sobre un bar de copas y prostitutas de la calle de Miraflores, que me atreví a publicar en estas páginas porque me pareció interesante. Y como el redactor-jefe es el responsable, temí que la Delegación de Información y Turismo, que aún seguía con su control, me abriera expediente. Pero no ocurrió nada y el director del diario, y creo que los lectores, leyeron, y creo que les gustó, el reportaje de Díaz Herrera.
Ahora el periodista trajo a Tenerife un libro que presentó en nuestro Club La Prensa. No conozco el libro aunque sí comentarios sobre el mismo del común compañero Andrés Chaves. Aunque reconozco el trabajo del antiguo compañero y sé de su preparación, su formación, sus aciertos y su veteranía, nada puedo decir del libro, sencillamente, repito, porque no lo he leído, con lo que me libro de comentar algo que, posiblemente, no me guste
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