EL DÍA/AGS., Tfe./Fráncfort
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, anunció ayer tras la reunión del consejo de gobierno que la entidad va a comenzar a aplicar una estrategia de salida de las medidas extraordinarias que ha usado para inyectar liquidez ilimitada para sortear la crisis.
El BCE se une así a otros bancos centrales, como la Reserva Federal estadounidense (Fed), que ya han anunciado la retirada gradual de los programas de urgencia para afrontar la peor recesión económica y crisis financiera desde la Segunda Guerra Mundial.
El consejo de gobierno del BCE decidió mantener por unanimidad inalterados los tipos de interés de la eurozona en el 1%, informó Trichet. A su vez, el banco central de Islandia, uno de los países más afectados por la crisis financiera, bajó sus tipos de interés en 1 punto porcentual, hasta el 11%.
El Banco de Inglaterra mantuvo ayer, por octavo mes consecutivo, los tipos de interés en el mínimo histórico del 0,5%, y comunicó que ampliará la dotación de su programa de emisión de liquidez para reactivar el mercado crediticio en 25.000, hasta 200.000 millones de libras esterlinas, menos de lo que habían previsto los mercados.
En la rueda de prensa tras la reunión, Trichet dijo que "teniendo en cuenta la mejora de las condiciones en los mercados financieros, no todas las medidas de inyección de liquidez van a necesitarse de igual manera como en el pasado".
En este sentido, el presidente del BCE añadió que los mercados financieros descartan que la entidad monetaria vaya a prolongar las subastas para inyectar liquidez ilimitada con un año de vencimiento, e hizo hincapié en que no quiere modificar estas expectativas. Trichet explicó que el máximo órgano ejecutivo del BCE tomará la decisión en su próxima reunión a comienzos de diciembre. El euro subió tras las declaraciones de Trichet y recuperó la marca de los 1,49 dólares.
El titular del BCE, que prevé que la economía de la eurozona se recuperará gradualmente en 2010, apostilló que "las últimas informaciones señalan una mejora de la actividad económica en la segunda mitad del año".
En otro contexto, miles de trabajadores de Opel en Alemania secundaron ayer los paros convocados por los sindicatos del sector en protesta por la decisión de General Motors (GM) de no vender su filial europea a Magna, que interpretan que retrasará la salida de la crisis en Europa.
Los dirigentes de los estados federados con plantas de Opel se reunieron ayer en Berlín con miembros del Gobierno de la canciller, Ángela Merkel, con el objetivo de coordinar una estrategia conjunta tras la nueva decisión de GM, que afecta a unos 25.000 trabajadores.
Las movilizaciones está previsto que se extiendan hasta el lunes a otras factorías europeas. Ahora bien, la comisión permanente del comité de empresa de la planta de GM en Zaragoza rechazó ayer convocar movilizaciones a la espera de conocer los nuevos planes de reestructuración de la multinacional y tomar como punto de partida de la negociación los ajustes pactados con Magna.
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