Criterios
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

EDUCACIÓN, FAMILIA Y SENSATEZ FRANCISCO M. GONZÁLEZ *

Se nos suben a la parra

6/nov/09 07:24
Compartir
Edición impresa .

A LOS VIÑEDOS, a los campos, a las faldas del Teide gigante y hasta las barbas del Neptuno canario y su mar azul celeste, siempre ahí, con la sensación de poder acariciarlo con la mano. A todos los paisajes que el dibujo de la mente de mi niñez retiene con un fresco aroma de vino tinto tacorontero, junto con aquella fragancia a mosto que se respiraba en todo el pueblo, por el Cristo o por su Octava.

Tacoronte: pueblo pacífico y laborioso, ¡no puede perder su identidad, su encanto, ni su alma! para transformarse en una gran urbe dormitorio de adosados en medio de una jungla de asfalto. Será que ahora hay que hacer un máster en urbanismo o ser técnico municipal para desglosar los complicados pliegos de los planes generales de ordenación (PGO) de los municipios. Será que el grupo de gobierno tiene la razón o los 2.500 vecinos del municipio (1.000 según las fuerzas de seguridad, que hasta eso es opinable) que clamaron contra las proyecciones del plan. Según los tacoronteros ya mayores y apolíticos, "la concentración más numerosa de la historia en la plaza del Cristo" -¿qué pensará "el Macho" de todo esto?-. Un multitudinario rechazo de los vecinos de Tacoronte al nuevo Plan General de Ordenación, según ha narrado este periódico. A mi modo de ver, todo un "voto de confianza" para el señor alcalde. Ya se sabe: cuando llevan mucho tiempo en la poltrona se suben a la parra.

Será que los tacoronteros no quieren las zonas verdes que les ofrece la alcaldía para que los niños jueguen en los parques, porque han solapado de forma dudosa el municipio con sus bodegas de "strangis"? O será éste un discurso envenenado de intereses políticos para arramplar con los viñedos de Tacoronte sin manchar la imagen para volver a ser votado en próximas elecciones. Será? Será que nací en Galicia y me muevo en la duda eterna, o será que tengo el alma tacorontera -"gallego de Tacoronte"- y me duelen más el patrimonio cultural, los árboles centenarios y la tierras cosechadas por nuestros abuelos que los planes generales.

Lo que sí me pregunto es por qué hay que ser adivino para lograr entender qué va a pasar con Tacoronte, y ni mucho menos voy a caer en el tópico de matar al mensajero, es decir, al periodista.

Los buscadores van tras un gurú, en mi caso me fui a la casa de mi tía Milagros, que, en sus 86 u 87 años -todavía conserva una mente lúcida, el hechizo y la belleza de abuela tacorontera-, nunca le oí hablar de política ni siquiera municipal; porque lo suyo son los buenos bizcochones, los rosquetes y unas truchas de almendra o cabello de ángel que saben a gloria. Además, ¡hace el mejor café del mundo! Mientras me servía el segundo "buchito" de café y me ponía más rosquetes, se me ocurrió preguntarle qué pensaba de la manifestación. Y para mi sorpresa me contestó -esta vez sí que opinó-: "Tacoronte es un pueblo de 20.000 almas, más o menos, y lo quieren convertir en una gran ciudad de 60.000 habitantes -centros comerciales, viviendas y tráfico-. Fuera viñas, fuera árboles, fuera paisaje agrícola y personas si sus viviendas son antiguas? Y los que no, con sus patios derribados, todo esto para echar fuera al tacorontero y que venga cemento y constructores a enriquecerse a costa de los de siempre. Todo es por política y por dinero".

Sorprendido por el alegato de mi tía, mujer jovial pero callada y a lo suyo, me despedí con la intención de volver con más calma otro día y, sobre todo, por mi control de la glucosa. Pero me hizo pensar y pienso: todos los planes duelen en la costilla, el bolsillo o el corazón de algún contribuyente. En este caso no podía ser menos, con la diferencia de que no se trata de "alguno", sino de una inmensa mayoría.

Cierto que los pueblos tienen que progresar, no pueden quedar estancados, pero sin cambiar del día a la noche todo su entorno. Da la sensación de que este PGO desconoce la verdadera realidad de Tacoronte, ya que de llevarse a cabo causaría un desarrollo urbanístico desorbitado. Varios vecinos ya han pedido que se revoque y elabore otro nuevo pero consensuado -para remiendos, mejor estrenar traje-. Reconocer y aceptar el error supone grandeza de ánimo y amplitud de miras en pro del bien común. Algo que desconoce la mayoría de nuestros políticos.

* Orientador familiar

y profesor emérito del CEOFT

fmgszy@terra.es

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Criterios

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: