EN LA PLAYA de Los Guíos, del Acantilado de los Gigantes, no ha ocurrido como en el brutal desalojo y demolición de Cho Vito, donde nadie murió a pesar de que, dada la angustiosa situación en que quedó el vecindario, algunos quizás preferirían morir. En Los Gigantes fueron dos personas las que fallecieron a consecuencia del derrumbe de una ladera que, desde tiempo atrás, amenazaba con venirse abajo e incluso lo hizo parcialmente en reciente ocasión. Tras el alud, que se produjo el domingo de la semana anterior, la demarcación de costas y el Ayuntamiento de Santiago del Teide, a cuyo municipio pertenece la parte afectada, se echan mutuamente la culpa de lo ocurrido por no haber procedido a tiempo a asegurar la montaña.
Se sabe, y hay constancia, que hace unos años -porque el peligro no es de ahora- la corporación municipal había comenzado la construcción de un muro de contención en la ladera que daba a la playa, pero estas obras fueron paralizadas por la Dirección General de Costas, la cual, a su vez, inició un expediente sancionador contra el ayuntamiento, según fuentes del consistorio, el cual informa también de que, desde hace unos cinco meses, existe un proyecto que impulsa Infraestructura Turística, consistente en cubrir de hormigón la pared del talud para lograr mayor consistencia en esta parte de la montaña. Informan, asimismo, fuentes municipales que, cuando en el pasado mes de octubre se produjo la caída de algunas piedras, el alcalde de Santiago del Teide, don Damián Gorrín, se personó, llevando consigo el proyecto a la Demarcación de Costas para solicitar la autorización de las obras correspondientes. Pero Costas paralizó la acción al solicitar previamente un estudio geotécnico del espacio montañoso y el terreno en general. Añaden informantes del Ayuntamiento que las razones expuestas por esta corporación han sido tajantemente rechazadas por la Subdelegación del Gobierno, que así se llama ahora lo que fue, de siempre, Gobierno Civil de la provincia.
Uno, con muchos años en las tareas informativas, cree que lo normal y lo lógico es que esta figura que tenemos ahora con las antiguas funciones de gobernador civil, lejos de arrimarse ciegamente a Costas, como representante del Estado, debe jugar un papel de árbitro. En otro caso, tenemos que estar con las afirmaciones de nuestro director, en que ese Estado nos está tratando como colonia. Una prueba de ello es el expediente sancionador contra el Ayuntamiento de Santiago del Teide por, supuestamente, levantar un muro en la playa de Guíos sin enterarse Costas. Uno, extrañado, se pregunta si Costas, que tiene entre sus eneludibles deberes el de vigilar e inspeccionar constantemente el litoral de Canarias, no se había dado cuenta hasta ahora de que en aquella playa había un muro, porque los muros no nacen espontáneamente de la tierra. Coincidiendo con estos sucesos, en el número de EL DÍA del miércoles último, se publica que el vicepresidente del Cabildo Insular de Tenerife, don José Manuel Bermúdez, reclama las competencias de Costas para Canarias porque ese departamento lastra con su lentitud las iniciativas dirigidas a mejorar el litoral de las Islas. Que se olvide el señor Bermúdez de esa petición porque Costas de Zapatero no soltará esa teta que, además de supuestos beneficios, le proporciona la ocasión de tenernos constantemente jodidos, con perdón, a los canarios.
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