La labor de Bertila Pérez y Nieves Jiménez quedará como legado para las futuras generaciones, con constancia administrativa por los múltiples premios y reconocimientos que han recibido. Además de la recepción del honor de ser hija predilecta (Bertila) e hija adoptiva (Nieves) en el municipio de El Paso, destaca la condecoración otorgada por el Estado español en diciembre de 2007. Se les concedió desde el Ministerio de Agricultura la Orden del Mérito Agrario, Pesquero y Alimentario, según consta, "en gratitud a su labor por salvaguardar y trasmitir la ancestral artesanía de la seda, como legado del más preciado acervo cultural de El Paso y de La Palma". Bertila Pérez, como campesina y labradora, representa una cultura ancestral que ha actuado de maestra de las nuevas artesanas que mantienen vivo un legado que ella misma recibió. Durante el reconocimiento que recibió en El Paso, hace dos años, habló de esa herencia: "ha sido un reconocimiento a toda una vida dedicación a la seda. Siento que estoy recogiendo el fruto del trabajo que me transmitió mi madre. Este homenaje es para mí una valoración a todos estos años de trabajo (empezó con 18 años)". Nieves Jiménez, su compañera de labor, supera ya los 90 años de edad, pero aún mantiene un vigor y una capacidad dialéctica envidiables.